BOLAS DE LA BRUJA

Son globos de cristal que tu puedes encontrar colgado en casa de  un amigo o de un vecino en la actualidad. Hay varios tipos y todos tienen el mismo la función principal, para protegerse de distancia mala voluntad de su dueño, sea por lo que refleja de nuevo a la que sería malhechor, o la captura de los pensamientos misántropos en los hilos de vidrio soplado en el centro del globo (similar a los cazadores de sueños).
Globos de vidrio se han utilizado durante siglos y sus descendientes colgarán de nuestros árboles Yule brillante que refleja alegría de las fiestas en los jardines o las bolas grandes que miran victoriana que plateaba reflejar la belleza de su entorno.
Trabajo nudo colgado en y alrededor de ventanas funciona casi de la misma vía, atrapar espíritus malignos siempre tejidas en sus garras. Con todos los talismanes, el propietario debe tener fe en su capacidad de proteger, de lo contrario, es el vacío inútil para cualquier otra chuchería.
Realmente no importa lo que una persona invierte su fe en la estatua de piedra, un globo, un collar o un trozo de papel con la palabra “seguro” escrito en él y se metió en las páginas de un libro. Leer más

EL LOBO EN LA MAGIA GUERRERA

EL LOBO EN LA MAGIA GUERRERA

La tradición guerrera de la Hispania céltica, podrá mostrarnos
(y en paralelo) con formas análogas de otros ámbitos del mundo
indoeuropeo vinculados a las culturas de la Edad del Hierro, la existencia de un universo ritual, mágico e iniciático en el que la figura del lobo y su simbolismo, tendrán un papel preponderante. Estando éste asociado a la posibilidad de propiciar un especial arrebato, empuje o furor guerrero.

La primera imagen que parece poder obtenerse del mundo ritual de las cofradías guerreras o mannerbünde, nos señala un universo en el que la noche, la luna, el fuego, el lobo o el oso, junto con la ingestión de determinadas plantas o bebidas, jugarán un papel fundamental. Todo ello enmarcado en un ceremonial en el que a través de la inducción de un estado alterado de conciencia, el iniciado asume la adquisición de las facultades características de una bestia salvaje. Los miembros de las cofradías guerreras en virtud del ritual mágico, se convierten así en guerreros que practican una suerte de éxtasis o furor desencadenado, al que se asociará la idea de asumir o incorporar al “alma” facultades propias de animales salvajes como el oso o el lobo. Este tipo de rituales mágicos, crean así un tipo especial de guerreros. Una élite dentro de la propia élite guerrera a la que correspondería un determinado estilo o rasgos distintivos posiblemente asociados al color negro, la tonalidad oscura y la noche, pues sociológicamente dichas tonalidades convendrían a guerreros que combaten con medios mágicos.
Se hace relevante incidir aquí en el carácter mágico y funerario de la divinidad de la mannerbünde, dios de la muerte y del tránsito al Más allá, pero también de la magia guerrera. De una magia especialmente orientada hacia el combate, y que vinculada al “furor”, al frenesí en la lucha, estará íntimamente asociada, como
podremos ver, a la figura del lobo. Del mismo modo entendemos que dicha divinidad estará unida a la institución de la devotio, de los guerreros unidos a su jefe con lazos inquebrantables, forjados por la divinidad de los cultos guerreros. Un dios de los lazos
“sobrenaturales”, de la unión “mágica y espiritual” de la mannerbünde. El dios que liga a los guerreros en torno a su jefe, hasta la muerte.

La interpretación que hacemos de esta licantropía mágica es que el guerrero, podría fusionar su alma con la energía vital del carnassier, integrando ésta en sí mismo y adquiriendo entonces facultades aparentemente sobrehumanas: En la Ynglingasaga se
nos dice de los “compañeros” de Odín que “marchaban sin coraza (…) eran fuertes como osos (…) y ni el hierro ni el acero podían con ellos”
De alguna manera el guerrero no solo parecerá una bestia salvaje, un lobo o un oso, sinó que en cierta medida y en virtud del ritual mágico, se comportará realmente como una bestia salvaje. Su “trance” guerrero exteriorizaría esa dimensión animal de su alma y las vestimentas o pinturas oscuras, las danzas, cánticos o aullidos, o las pieles de lobo cubriendo su cuerpo, no serían sino elementos de apoyo de esa metamorfosis. Estos
“Hombres-lobo” de las culturas del Hierro, serán el origen de los Hombres-Lobo del folclore cuya tradición podremos encontrar, en el corazón mismo de la cultura popular de la Edad Media Europea.

Encontramos la figura del lobo íntimamente unida a esos rituales de magia guerrera e iniciación que hemos estado viendo, así como desde esa misma perspectiva a los tránsitos al Más allá y la Muerte en distintas manifestaciones de los pueblos prerromanos de la península Ibérica. En todos estos ritos el lobo parecerá jugar un papel esencial, especialmente con respecto a la figura del “maestro de iniciación”, verdadero “maestro-lobo” del ritual mágico en el que el neófito, sería introducido en los misterios de la muerte y resurrección simbólica.
En este orden de cosas se pueden recoger tres niveles simbólicos y rituales asociados a la figura del lobo:
Por un lado su relación con la Muerte y el transito al Más allá, así como con divinidades del reino de los muertos.
Por otro su relación con los rituales de iniciación y magia guerrera, el acceso al “furor” y la licantropía de los “guerreros-lobo”.
Y finalmente un tercer nivel relativo a la protección del territorio,
sus ganados y riquezas, o su carácter tutelar “totémico” de clanes, aldeas o pueblos.

Todos estos niveles entran de lleno dentro del ámbito de las bandas guerreras, sus creencias, funciones y estilo. Desde la defensa o ampliación del territorio, a los ritos propios de la “casta” guerrera. En estos últimos destacaría especialmente la idea de muerte y resurrección simbólica del neófito, tras su enfrentamiento con el “maestro lobo iniciador”. Éste, por un lado acaba con el
joven guerrero, y por otro, le trasmite el carisma mágico que propicia su renovada resurrección en el “furor”. Con dicha muerte ritual desaparecería la infancia espiritual del aspirante, y éste alcanzaría el status de madurez espiritual propia de los miembros de fratría guerrera y se convertiría en un miembro más de la “manada”.

Estos ritos se llevarían a cabo bajo la tutela de esa divinidad de la
mannerbünde que hemos señalado anteriormente. Divinidad del Reino de los muertos, los caídos en combate, la magia guerrera y el “furor”. Señor de la fratría “sobrenatural” del Más allá, integrada por los héroes que en vida supieron concluir el “camino del guerrero” con la “buena muerte” de la mors triunphalis.

Extracto de un ensayo muy interesante de Gonzalo Rodriguez García, LA FIGURA DEL LOBO Y LA TRADICIÓN GUERRERA DE LA HISPANIA CÉLTICA.

 

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EL USO DE LA MÁSCARA EN RITUALES NO ES NINGUNA NOVEDAD

EL USO DE LA MÁSCARA EN RITUALES NO ES NINGUNA NOVEDAD

Todos los que tienen un conocimiento minimo de la Brujería, saben que no es novedad ni una invención ni secreto contemporáneo el uso de la máscara en ritos religiosos… , ni es novedad en aquellos covenes herméticos de los que poco se sabe de su manejo en el mismo para las invocaciones y evocaciones… , junto con los procesos preparatorios que los acompañan, para alcanzar el estado extasiado catatónico para sucumbir a las divinidades entre otras cosas. Son sujetos a juramentos y lealtades solo por pertenecer a la misma Orden en las que ningún miembro desvela nada sin el conocimiento de los otros miembros para evitar delaciones, oportunistas y frivolidades de gente de fuera con otras inteciones.

Las Máscaras de los Espíritus en el Paganismo Europeo

Por Nigel Jackson, traducción y adaptación al francés de Tof, publicada en “Les Portes du Sidh”. Retraducido al español por Vaelia Bjalfi. Ouroboros Webring Febrero 2010.

Para alcanzar el estado extático, la conciencia mágica en la que se los mundos fenoménicos y numinales, los chamanes tradicionales empleaban diferentes técnicas comprendiendo entre otras la magia rítmica del tambor, la danza sagrada, los cantos mágicos y el uso de máscaras de espíritus para llegar a una comunión profunda con los seres divinos. Llevar la máscara del espíritu es invocar los poderes del Otro Mundo, pues la máscara expresa la presencia de las divinidades de un modo directo y tangible.

Tanto para aquel que la lleva como para aquel que la ve, la magia de la máscara es un método para ir más allá de la percepción “ordinaria” y deslizarse en la “brecha entre los mundos” hasta las profundas realidades del País de los Elfos. La esencia real de la magia de las máscaras es resumida muy hábilmente por Mircea Eliade como “la transformación total del individuo en algo completamente distinto”.

La máscara de los espíritus es un elemento constante de las tradiciones sagradas de las culturas paganas politeístas. Las máscaras de los chamanes siberianos, llamadas abagaldei eran hechas de madera o piel, con la barba y las cejas de piel de ardilla. Los chamanes tunguses dicen que la máscara “muestra que el espíritu de Malu está en ellos”. Donde quiera que se halle, la máscara ritual es un vehículo de transformación y de encarnación de lo sagrado.

En nuestra tradición espiritual pagana y bruja parece que esta tradición de la máscara mágica ha existido desde siempre. Uno de los nombres de Odin, el Maestro chamánico del éxtasis, es Grimr « el enmascarado ». En el S.VII, en Gran Bretaña, el arcipreste Théodore (haciendo referencia al Ooser o máscara de toro de los ritos populares) condenaba a aquellos que llevaban una máscara de ciervo o de toro durante las calendas de enero.

Las máscaras totémicas de aves o de animales del paganismo germano y celta ibérico que permiten alcanzar mágicamente la transformación chamánica están muy presentes en las tradiciones populares europeas. En Alemania, durante la Edad Media, las escandalosas procesiones de jóvenes con la cara ennegrecida, desfilaban en Samain imitando a los espíritus nocturnos que cabalgaban con Perchtl o Frau Holda, la diosa salvaje de la Horda Furiosa, de los viajeros nocturnos. En el Tirol, por San Martín y en el Solsticio de Invierno, la procesión llamada Perchtenmsaken , conducida por un hombre sobre un caballo blanco, brinca alrededor de los campos.

En una procesión alemana se puede ver personas enmascaradas llamadas “caras-de-muerto” y “caras-de-oso” , cuyo aspecto ritual representa los espíritus ctónicos hereditarios y el del oso del inframundo. Del mismo modo, en la tradición de las ceremonias de la Caza Salvaje se encuentra el Charivari medieval. Esta es una procesión extática y desordenada de personajes enmascarados caracterizados como ciervos, toros, liebres, zorros y lobos que perturban los banquetes de boda.

En la costumbre británica del « guizing » de Samain, los danzantes y los actores utilizaban máscaras rituales para metamorfosearse bajo el aspecto del espíritu de los ancestros de la Caza Salvaje, el rastro de lo cual puede seguirse en las máscaras de demonios, diablos y cadáveres que llevan los niños en Halloween. Durante la celebración del Solsticio de Invierno se reencuentran personajes enmascarados como San Jorge, el Médico y San Nicolás en las danzas rituales y de los Misterios. Ellos representan en Señor del Invierno, el Rey Acebo.

Se encuentran también procesiones enmascadas en Yorkshire y Norteumbría donde se realizan danzas o bailes de espadas .

En las ceremonias paganas de Beltane aparecen de nuevo las máscaras de los espíritus y se puede reconocer a Jack-in-the-Green. Estas máscaras de madera o cuero están hechas de corteza, cuero… y decoradas con hojas de espino blanco y de roble. Los actores rituales representan el misterio de la muerte y la resurrección, y danzan alrededor del Palo de Mayo con la diosa de las Flores, la Reina de Mayo.,

En su libro “ Un Calendario de Costumbres Germanas”, publicado en Londres en 1966, Richard Thonger describe que en Whitsuntide « los villanos acuden a los bosques para recoger ramas verdes y regresan con una máscara de corteza. Se llama a esta máscara Pfingst en el sur y Hombre Salvaje u Hombre Verde et (Laubmannchen) en Thuringe. En ocasiones lleva una máscara de pájaro y se le salpica de agua. Se le llama el pájaro de agua (Wasservogel).

El rostro de hojas del Hombre verde de las iglesias se parece mucho a una máscara. Esto puede ser, tal vez, una copia de objetos de cultos votivos que se encontraron en los antiguos templos y santuarios paganos. Entre las otras máscaras tradicionales de Europa se encuentran las del cisne, la oca, el águila… , psicopompos chamánicos y espíritus feéricos que son guía y vehículo para el viaje al Otro Mundo, permitiéndonos cruzar las dimensiones en su vuelo mágico.

El que hace de Hombre Negro o si no bien el maestro del Coven Tradicional lleva una capucha/máscara con cuernos de ciervo, cabra… pues es el gran sacerdote de Cernunnos o Gwynn, el Iniciador y el Señor de Annwyn. Se dice que en las regiones boscosas del sur de Austria, se realizan en la actualidad reuniones brujas en las que todos los participantes llevan máscaras de ciervo o cabra .

Los autores alemanes del S. XVI cuentan que las brujas llevaban máscaras en el transcurso del Sabbat y Henri Boguet describe que los miembros del coven de Lyon que juzgó llevaban igualmente máscaras durante sus rituales.

En un texto francés de 1614 se habla de una agrupación de 200 bruj@s enmascarad@s así como de brujas transformándose, como hiciera Isabel Gowdie, en liebres, gatos, cornejas y abejas. Es posible que esto haga referencia a las danzas rituales enmascaradas en las que se invocaban animales y aves totémicos. En 1590 durante el proceso de las brujas de North Berwick, se acusó a John Fian de haber vestido máscara mientras dirigía el coven en procesión alrededor de la iglesia.

Desde su uso en la religión paleolítica, la magia celta y nórdica y los grandes festivales populares, la máscara de los espíritus ha sobrevivido en la danza Morris, en la que es llevada por personajes disfrazados de « schuddigs » y « perchtls », en las reconstrucciones históricas, los carnavales y las máscaras medievales. Como a la iglesia no le gustaba esto, no más de lo que no le gustaban las brujas tradicionales, las máscaras se escondieron. En la actualidad es necesario devolver a las máscaras su lugar en el trabajo mágico, pues la máscara tiene una influencia extraña y eterna en la imaginación, evocan y vuelven visibles a los dioses paganos, las hadas y los tótems y acercan las fronteras entre los mundos.

En nuestros días, la máscara de los espíritus abre posibilidades prolíficas para los ritos dramáticos basados en un mito inquietante, las metamorfosis mágicas y los rituales votivos. El valor de tales máscaras reside en el hecho que nos ayudan a trascender nuestra personalidad y entrar en la naturaleza de los Antiguos, nos permiten entrar en la realidad mágica del País de los Elfos entre otros.

A lo largo de los últimos años he trabajado con un amigo sobre diferentes máscaras rituales y hemos fabricado una máscara de espíritu de gato y una máscara de espíritu de búho. Estas máscaras han sido fabricadas en papel maché que, después de haber recibido algunas capas de pintura blanca, es una excelente base para representar una faz estilizada en colores.

Empezamos por agregar plumas de búhos y lechuzas, así como cristal y otros materiales adaptados a su propósito . Estos objetos son tan estables como la madera barnizada y se encuentran fácilmente – y parecen convenir para la elaboración de rostros sin demasiados detalles.

Una de las etapas esenciales será cargar la máscara con las fuerzas que se encarga de representar. Recientemente realicé un ritual en el que he dejé la máscara bajo la luz de la luna, entoné un encantamiento a la Señora de los Búhos freyja , Cailleach de la Luna Nocturna, y la cargué de poder. La ceremonia estuvo marcada por la presencia de los espíritus, y fue una iniciación totémica menor para mí porque durante algunas semanas fui habitado por el tótem del búho.

Una máscara de espíritu completamente cargada induce una presencia angustiosa y un poder, a menudo parecido a un “observador” no-humano. La máscara deviene el punto central de las fuerzas del Otro Mundo, y esto aún más cuando es llevada. Para los Samoyedos de Siberia, la máscara permite intensificar la concentración interna y facilita su focalización sobre su conciencia. Cuando alguien la lleva, la máscara da la sensación de desatarse del mundo, de reentrar en uno mismo, su personalidad superficial se somete, es trascendida por el poder espiritual profundo que simboliza la máscara. Como dijo el académico finlandés Uno Harva, todo el vestuario ceremonial tradicional y mágico del chamán o la bruja se resume en una máscara y se puede considerar que el resto no es más que la prolongación de esta máscara que representa en todas las tradiciones paganas una encarnación del “rostro del espíritu”.

Entre los celtíberos, era común el uso de máscaras rituales, como podemos apreciar en las cerámica numantina, por ejemplo, individuos que portan astas de bovidos embozadas en sus brazos o cabezas de caballo. Unas tradiciones que no se han perdido.

 

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LA PREDICCIÓN DEL FUTURO: DESDE EL ORÁCULO DE DELFOS HASTA LA MEDICINA ACTUAL

LA PREDICCIÓN DEL FUTURO: DESDE EL ORÁCULO DE DELFOS HASTA LA MEDICINA ACTUAL*

De acuerdo a la leyenda, Plutarco sacerdote del templo de Apolo, atribuía los poderes proféticos de la pitonisa de Delfos a unos vapores (“pneuma”), que salían de fisuras del piso del templo (1). Cuando arqueólogos franceses empezaron a excavar las ruinas de Delfos alrededor de 1890 esperaban encontrar un templo de mármol elaborado con estatuas finas y un santuario tallado en la roca con fisuras en el piso (2). Para su extrañeza las excavaciones sólo revelaron las fundaciones del templo de Apolo junto a columnas caídas. El piso estaba cubierto de una espesa capa de yeso natural, y no había ninguna fisura o caverna. A. Poppe (3), clasicista académico inglés de enorme prestigio afirmó que las teorías de gases que salían de unas fisuras o cavernas del piso eran probablemente otra ficción.

Unos 50 años después, Amandry (2) líder del grupo explorador francés, sostuvo que la ausencia de fisuras o cavernas en el piso del templo descartaba la hipótesis de emisiones de gases. Aún más, afirmó que tales emisiones de gases eran geológicamente imposibles porque el Monte Parnaso no estaba en una zona volcánica en donde ocurría tal fenómeno. La gran autoridad de Amandry convenció a casi todos los historiadores clasicistas y arqueólogos (excepto a los griegos) de que las tradiciones antiguas escritas por Plutarco, Diodoro y otros escritores eran un mito, o una confusión, o un fraude deliberado. En las últimas décadas la mayor parte de los textos modernos señalan categóricamente la falta de evidencia y la imposibilidad de emisión de gases intoxicantes en el templo de Apolo.

Recuento mitológico del origen del oráculo de Delfos

El templo de Delfos dedicado al dios Apolo fue el más sagrado de Grecia por unos mil años. Delfos también era conocido como el centro del mundo u “Onfalos”, como símbolo de las artes proféticas y era representado como el ombligo del mundo. Para saber exactamente donde estaba el centro del mundo, Zeus liberó dos águilas en los extremos opuestos del mundo, una en el este y otra en el oeste, y en el sitio preciso donde se encontraron fue en Delfos. Gente de toda Grecia y de países vecinos hacían largas travesías por territorios agrestes para llegar a Delfos y obtener respuestas de la pitonisa para conocer su futuro. Sus predicciones y avisos eran tomados con extraordinaria seriedad para planear eventos tan variados desde las siembras de cosechas hasta las declaraciones de las guerras.

El dios Apolo se comunicaba con los mortales a través de las pitonisas desde aproximadamente 1400 a.C. hasta el año 381 d.C. El oráculo fue una institución independiente y sus sacerdotes no estaban atados a ningún dogma religioso para la adoración de los dioses. Por el contrario los estados griegos estaban ansiosos de estar bien con los designios de los oráculos y enviaban costosos regalos, convirtiéndolo en un depósito de fabulosos tesoros de arte. El poder del oráculo fluctuó en el tiempo, y finalmente se perdió cuando la cristiandad se diseminó ampliamente.

Geográficamente, Delfos está situado a unos 700 m sobre el nivel del mar en una saliente semicircular del Monte Parnaso, el cual alcanza unos 2 500 m de altura, mira hacia el Valle de Pleistos. A unos 15 Km. hacia el suroeste se encuentra el antiguo puerto de Kirra, a donde llegaban por vía marítima los suplicantes.

El nombre “délfico” deriva de delfín o tortuga, y proviene de la leyenda según la cual Apolo llego a Delfos en la forma de delfín nadando por el golfo de Corintio trayendo a los sacerdotes desde Creta. En otra leyenda Apolo vino desde el Norte permaneciendo en Tempe en la Tesalia recogiendo hojas de laurel. Cada cuatro años se recogía laurel desde Tempe para llevarlo a Delfos. Estas hojas formaban parte de la corona con la que eran premiados los vencedores en los juegos píticos.

En tiempos prehistóricos Delfos era conocido como Pitos. Homero habla de un punto rocoso llamado Pitos en la Ilíada. Inicialmente el templo fue dedicado a la madre-tierra “Gaia”. Gaia mezclando agua y tierra creó un dragón conocido como “Pitón” para cuidar el templo. Este monstruo protegía el santuario de Pitos y el manantial de Castalia. Luego Gaia encargó el templo a Poseidón (Neptuno) dios de las aguas y de terremotos. El oráculo en esos tiempos era emitido “por los sonidos de las aguas y el murmullo de los árboles”. Una figura mítica llamada la “Sibila” cantaba el oráculo en el templo de Gaia, y todas las profetisas desde entonces son llamadas así. La Sibila decía sus profecías al inhalar unos vapores que salían desde una hendidura de la tierra. La roca de la Sibila puede aún verse, donde ella se sentaba y emitía sus profecías bajo la forma de acertijos. La Sibila era hija de un mortal y de una ninfa, pero en otras versiones era hermana de Apolo, y según otros era una de sus hijas. De acuerdo a otra leyenda Gaia le otorgó el oráculo a su hija Themis, la diosa de la justicia.

Apolo se convirtió en la deidad principal de acuerdo a Homero al “matar al dragón Pitón por medio de sus flechas, por ofender a su madre”. Apolo fue castigado a cuidar los rebaños del rey Admetus por 9 años. Cuando Apolo regreso a Delfos se convirtió en su gobernante, y para celebrar sus victorias se efectuaban festivales cada 9 años, o según otras versiones cada 8 años, conocidos con el nombre de “Septeria”. Apolo le permitía a Dionisos permanecer en Delfos los 3 meses de invierno cada año mientras él visitaba el país de los hiperbóreos. En los inviernos no fluía el manantial Castalia.

APOLO

Hijo de Zeus y Leto, gemelo de la diosa Artemisa (Diana). Apolo fue el dios de las profecías, de la medicina, de las colonizaciones, dios de la música (especialmente la lira, y dirigía las musas), del arte de la arquería, de la poesía, de la danza, de la curiosidad intelectual, y cuidador de rebaños. También fue el dios de la luz, a veces identificado con el dios Helios (Sol). También fue el dios de las plagas, destructor de las ratas y de las langostas. Protector de los gansos, de los delfines y de los lobos (4).

Entre sus atributos se encuentran el arco y la flecha, la cítara y el plectrum. Su cabeza está adornada por una corona de laureles. Pero su más famoso atributo es la silla trípode, símbolo de sus poderes proféticos.

Cuando la diosa Hera (Juno) esposa de Zeus, se enteró del embarazo de la titanesa Leto por su marido, se enardeció de celos. Buscando venganza Hera le prohibió a Leto dar a luz en cualquier sitio en contacto con la tierra, ya sea tierra firme o islas. Además encargó a la serpiente Pitón de perseguir a Leto. El único sitio en donde Leto encontró cobijo fue en la isla de Delos en el medio del mar Egeo porque se creía era una isla flotante no unida a la tierra (difícil de alcanzar por fuertes corrientes submarinas). Y al efecto estaba fuera de las prohibiciones de Hera. Allí Leto pudo dar a luz a los gemelos Artemisa y Apolo. Se dice que antes de dar a luz a Apolo, la isla se cubrió de gansos que volaban en círculos. Como un gesto de agradecimiento Apolo ancló la isla con cuatro pilares al fondo del mar para darle estabilidad.

Lo primero que hizo Apolo fue matar al dragón Pitón de Delfos por la persecución que había hecho a su madre Leto. Apolo no sólo se encargó del oráculo sino también de sus alrededores, porque el dragón había destruido todos los campos circundantes de cultivos, los villorrios, y había envenenado todos los riachuelos y las fuentes.

En su regreso tomó la forma de delfín para dirigir un barco de marineros de Creta al golfo de Corinto en Kirros, los llevó al oráculo y los convirtió en los primeros sacerdotes de Delfos. Al tomar posesión del oráculo también es mencionado como “dios de la luz” o “Apolo pítico”. Regaló una silla trípode de bronce al santuario dotado de poderes divinos, en la que se sentaban las pitonisas. Estas emitían sus profecías sentadas en el trípode masticando hojas de laurel, mientras inhalaban los gases alucinógenos que salían desde las fisuras del piso.

Al igual que su padre Zeus, Apolo tuvo muchos encuentros amorosos con diosas y mortales. Apolo se enamoró de la ninfa Dafne a la cual la perseguía incansablemente Cuando Dafne fue alcanzada y abrazada por Apolo, se transformó en un árbol de laurel. Turbado por ello hizo sagrado el árbol de laurel. Tuvo amores con Cirene, con Hecuba, con Casandra. Esta última después de haber aprendido el arte profético de Apolo, lo rechazó. Apolo en venganza, la castigó haciendo que sus profecías nunca fueran aceptadas o creídas. Para la medicina el amor más importante de Apolo fue su unión con Coronis, madre de Asclepios.

Asclepios (Esculapio)

Asclepios, dios de la medicina y de las curaciones fue hijo de Apolo con la mortal Coronis (hija del rey Flegias de Lápis). Embarazada de Apolo Coronis se enamoró de Isquis, hijo de Elatus (4). Apolo enterado por el cuervo níveo de la infidelidad de Coronis envió a su hermana Artemisa a matar a Coronis con sus dardos. Mientras Coronis ardía en la pira funeraria, Apolo sintió compasión por el niño no nacido (Asclepios) y lo extrajo del cuerpo de Coronis. Luego se lo entregó al centauro Quirón para que le enseñara medicina y el arte de la arquería.

Existen varias leyendas de Asclepios. Se dice fue originalmente un pastor que por ser picado por una serpiente solicitó ayuda en un sanatorio. Le dieron un veneno para morir más rápido, sin embargo, el veneno neutralizó al veneno de la serpiente. De allí el conocimiento de las hierbas curativas o “venenos que se neutralizan entre sí”. Según Píndaro Asclepios fue cirujano, conoció el uso de drogas, pociones de amor y encantaciones. Tales poderes fueron dados a Asclepios por Atenas al darle una poción con sangre de las gorgonas.

Con estos poderes que excedían el conocimiento humano, Asclepios resucitó a muertos a cambio de monedas. Al enterarse Zeus de que un simple mortal alteraba el orden natural del universo, lo mató de un rayo. Sin embargo, por el bien hecho a la humanidad Zeus lo hizo un dios, y lo colocó en la constelación Ofiocus (el que lleva la serpiente).

Asclepios se representa con un bastón de cedro y una serpiente enroscada. El templo más importante de su culto estaba en Epidauro (Tesalia), y su culto fue muy popular en los años 300 a.C. Entre sus hijas están Hygeia y Panacea, mencionadas también en el juramento hipocrático. Se dice que Hipócrates era descendiente de Asclepios.

En relación al oráculo de Delfos, probablemente Asclepios representa la transición entre la expectativa mágica oracular, y la medicina práctica curativa de hierbas, pociones y cirugía.

El acto oracular de las pitonisas

La ceremonia se iniciaba una vez al mes, precedido de un acto de purificación en el manantial cercano de Castalia con el lavado de la pitonisa y de los suplicantes (todos hombres). Luego entraban al sanctus del templo. La pregunta, en forma escrita era entregada al sacerdote, el cual se le entregaba a la pitonisa para la respuesta de Apolo. La consulta comenzaba con el sacrifico ritual de un animal, pero si la ofrenda no estaba en condiciones favorables o si el agua fría salpicada sobre el animal hacia temblar al suplicante, el animal era desechado. La pitonisa entraba sola al adyton (significa “no entrar”), una pequeña cámara cerrada de techo bajo, donde se concentraban vapores alucinógenos extraños. El “pneuma” salía con aguas desde una fisura o caverna del piso. Sentada sobre el trípode profético aspirando los gases mascando hojas de laurel, murmuraba sus respuestas incomprensibles. Luego el sacerdote las traducía en versos hexámetros como mensajes de Apolo. La pitonisa nunca emitía una respuesta concisa. Heráclito el filósofo (cerca de 500 a.C.) decía: “El oráculo no oculta ni revela la verdad, sólo la insinúa”. El historiador Herodoto menciona que cuando al rey Cresos de Lidia (alrededor del 546 a.C.) preguntó si invadía territorio persa, la respuesta oracular fue que al hacerlo destruiría un gran imperio. Cresos creyendo que sería victorioso en su invasión, fue derrotado y su propio imperio cayó y fue destruido.

Las pitonisas provenían de las cercanías de Delfos, podían ser de alta o baja extracción, educadas o no. Eran aisladas en el templo, y antes de las sesiones estaban en ayuno y privadas de actividad sexual.

Hallazgos geológicos recientes. Hipótesis que intenta explicar los estados de trance de las pitonisas.

La defensa histórica de la teoría de los gases, además de los hallazgos arqueológicos del templo y del santuario, se basa en los testimonios escritos de historiadores antiguos como Plinio y Diodoro, filósofos como Platón, poetas como Esquilo y Cicerón, geógrafos como Strabo, viajantes como Pausanias, y aún más un sacerdote de Apolo que sirvió en Delfos, el famoso ensayista y biógrafo Plutarco (1,5). Todos estos escritores consistentemente atribuían el poder del oráculo a los gases emitidos con las aguas de las fisuras o cavernas del piso.

Esta explicación tradicional no fue aceptada científicamente. A finales de 1890, geólogos franceses no encontraron evidencia de fisura en el piso del templo ni de gases, desechando la tradicional explicación del mito (2). Esta conclusión se acentuó por la concepción equivocada de que los vapores o gases sólo podían provenir de actividad volcánica.

Un estudio multidisciplinario de varios años finalizado recientemente en 2001 en las vecindades del templo, apoya la antigua teoría de los gases intoxicantes basado en los siguientes hechos (5,6):

  1. La localización del templo directamente en una intersección de dos fallas geológicas. 2. Manantiales que salen de la tierra dentro y alrededor del templo. 3. Formaciones basálticas en el área conteniendo sustancias petroquímicas. 4. El diseño único del templo. 5. El hecho de que el oráculo no funcionara en los fríos meses de invierno y 6. La documentación de gases hidrocarbonados en las aguas de los manantiales y de los depósitos travertinos.

Toda Grecia asienta sobre tres placas tectónicas. Los desplazamientos de estas placas continuamente estiran y levantan estas placas, provocando grandes fracturas o fisuras. Dos fallas geológicas se interceptan directamente debajo del templo Délfico (Figura 1).

1

Figura 1. Se observa el templo de Apolo y la cámara del oráculo. Se puede apreciar que las dos fallas geológicas (Delfos y Kerna) coinciden debajo del oráculo de la pitonisa. El teatro era capaz de albergar a unos 5 000 espectadores donde se realizaban los juegos píticos o délficos. Dibujo del Arq. J. M. Avilán Palacios.

Inicialmente investigadores griegos describieron una falla que corría desde el este al oeste debajo del templo. De Boer y sus colegas geólogos, encontraron otra fractura en sentido norte-sur, cruzándose justamente bajo el adyton (Figura 2).

2

Figura 2. Esquema del “adyton” o cámara oracular. Obsérvese la coincidencia de las dos fallas geológicas bajo el piso de tierra. Al lado se muestra el sitio de las abluciones de aguas antes de entrar al recinto sagrado. Dibujo del Arq. J. M. Avilán Palacios.

La interacción entre estas fisuras mayores hace a las rocas más permeables y crean conductos a través de los cuales el agua subterránea y gases pueden desplazarse hacia arriba. Hace unos 70 a 100 millones de años, el fondo marino donde se asienta el oráculo estaba bajo el nivel del mar. Se enriqueció con depósitos de hidrocarbones. Cada 100 años ocurren terremotos en el área, las fracturas calientan las rocas adyacentes vaporizando los depósitos de hidrocarburos. Estos gases emergen mezclados con agua como manantiales. Un análisis de los gases disueltos en las aguas de los manantiales cerca del templo de Delfos mostró la presencia de etileno, metano y etano. El etileno tiene un olor dulzón, produce efectos narcóticos descritos como sensación de flotación o de una euforia extracorporal. Plutarco describe el olor en el adyton como “dulzón”. La inhalación del gas etileno podría explicar los estados de trance y la conducta presentada por las pitonisas, las cuales con el dramatismo circundante, encerradas en un sitio estrecho emitían sus oráculos (Figura 3).

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Figura 3. Las aguas atravesarían los depósitos de sustancias petroquímicas disolviendo los gases etileno, metano y etano hasta la superficie, brotando a través de fisuras o cavernas. El adyton donde la pitonisa emitía sus oráculos, por ser una cámara estrecha de techo bajo, permitiría la concentración de los gases alucinógenos. Dibujo del Arq. J. M. Avilán Palacios.

El etileno es un gas alifático simple (C2H4) de olor dulzón (7). Fue usado como gas anestésico entre los años 1930 y 1970. Estudiado extensamente por la anestesióloga Isabel Herb de Boston en los años veinte. Su inducción anestésica es rápida menor de 2 minutos, y mayor que la del éter o el óxido nítrico (Cuadro 1).

4

 

 

Carece de poder depresor cardiorrespiratorio. Fue retirado del mercado en 1970 por su potencial explosivo al igual que el éter (6). Podría inducir dos estados en la pitonisa: desde el “normal” de una mujer sentada, relajada, capaz de responder preguntas de sus visiones. En el otro extremo puede provocar un delirio atáxico en una mujer que se vuelve agresiva e incoherente. Como en un milenio habría cientos de sesiones es muy probable que en algunas sesiones este último estado también haya ocurrido, porque no había forma de “regular” las salidas de los gases de la caverna. Plutarco describe como una comitiva extranjera poderosa exigió ser recibida “fuera de tiempo”. La pitonisa fue forzada y la sesión fue un caos, gritando alaridos, y los sacerdotes y consultantes tuvieron que salir despavoridos.

La postura de la pitonisa en las cerámicas encontradas la muestra no en una actitud rígida erecta clásica de arte griego, sino por el contrario inclinada hacia delante, como relajada como una mujer levemente anestesiada (1).

Una leyenda dice que los vapores se fueron haciendo cada vez más débiles y la última sesión fue en el año 381 d.C. Posiblemente la ausencia de un terremoto mayor impidió que los “jugos” de la tierra salieran de nuevo en los últimos 1 500 años. Actualmente las aguas que llevaban los gases al templo del Delfos están embauladas para suplir de agua a la moderna ciudad de Delfos.

Reflexiones finales

Hoy en día la predicción del futuro continúa intrigando a cada ser humano. Los métodos han cambiado. En Delfos las respuestas se obtenían por un fenómeno natural único, que permitió a los griegos comunicarse con sus dioses. Hoy usamos el raciocinio y el conocimiento científico. Sin embargo, nuestras actuales pitonisas(os) también se equivocan y sus respuestas a menudo son incomprensibles.

Los economistas intentan predecir las bondades o ruinas de los pueblos. Los políticos incansablemente escudriñan sus expectativas futuras. Somos los herederos de Asclepios, Hygeia y Panacea, y por ellos de Apolo, desde nuestro juramento inicial. Nos consultan sobre el futuro de nuestros pacientes, y se nos piden opiniones a menudo rozando lo oracular. El pronóstico médico o profecía del futuro es un ejercicio diario. “¿Me voy a curar?”, los familiares preguntan, “¿Cuanto tiempo le queda de vida?” “¿Que me ocurre si no me opero?” “Doctor: a mí lo que me interesa es que Ud me diga que me va a pasar, tengo que arreglar mis papeles”.

En nuestra profesión el adyton de hoy es el cuarto de un resonador magnético, donde nadie puede entrar sino el paciente (Figura 4). Unos médicos y técnicos (sacerdotes) interpretan unos mensajes (imágenes) con el objetivo de estimar el futuro del enfermo. Es fascinante pensar que el resonador magnético también trabaja con un gas, en este caso el helio. Apolo era conocido también como Helios, el dios Sol. Se podría concluir que Apolo nos sigue enviando los mensajes de los dioses.

Las preguntas siguen siendo las mismas, la forma de obtenerlas es menos mágica.

 

Figura 4. El ambiente del resonador magnético de los hospitales hoy en día, es el equivalente del adyton (“no entrar”) de los griegos antiguos. Unos personajes trabajan con instrumentos especiales en un ambiente “mágico” protegido del exterior por paredes de plomo. El paciente (“suplicante”) permanece en un ambiente estrecho mientras unos sonidos extraños se comunican con el dios Sol (Apolo o Helios, el gas del resonador es helio). Los médicos (sacerdotes) analizan las “señales” y emiten veredictos sobre el futuro (“pronóstico”) de los pacientes.

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CONXURO DA QUEIMADA.

CONXURO DA QUEIMADA.

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasgos e diaños, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas, feitizos das menciñeiras.
Podres cañotas furadas fogar dos vermes e alimañas.
Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos,
cheiro dos mortos, tronos e raios.

Oubeo do can, pregón da morte; fuciño do sátiro e pé de coello.
Pecadora lingua da mala muller casada con home vello.
Averno de Satán e Belcebú, lume dos cadavres ardentes,
corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernais cús,
muxido da mar embravescida.
Barriga inútil da muller solteira,
falar dos gatos que andan á xaneira,
guedella porca da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas de este lume
que asemella ao do inferno,
fuxirán as bruxas a cabalo das súas escobas,
índose bañar na praia das areas gordas.
¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse na augardente,
quedando así purificadas.
E cando este brevaxe baixe polas nosas gorxas,
quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada:
si é verdade que tendes máis poder que a humana xente,
eiquí e agora, facede cos espritos dos amigos que están fora,
participen con nós de esta queimada.

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CLARIVIDENCIA, MÁS ALLÁ DE LOS SENTIDOS

CLARIVIDENCIA, MÁS ALLÁ DE LOS SENTIDOS
La clarividencia es la capacidad de experimentar la vida más allá de los cinco sentidos y por esa razón, a menudo se llama el “sexto sentido”. La Sociedad Teosófica fue fundada en 1875 con el objetivo de investigar, estudiar y explicar los fenómenos mediúmnicos. Charles Webster Leadbeater (1854-1934), miembro activo de la Sociedad Teosófica definió la clarividencia como “el poder de ver lo que está oculto a la vista de la física ordinaria”.
Al igual que la mayoría de las creencias paranormales, los seres humanos han demostrado una creencia en la clarividencia durante siglos.
La clarividencia (del francés en el siglo XVII clair que significa “transparente” y voyant que significa “ver”) es la capacidad para obtener información acerca de objetos, personas, lugares o eventos físicos a través de distintos medios a los sentidos humanos conocidos, una forma de percepción extrasensorial. La existencia de las habilidades psíquicas como la clarividencia son muy controvertidas. La parapsicología explora esta posibilidad, pero la existencia de lo paranormal no es aceptada por la comunidad científica. Dentro de la parapsicología, la clarividencia se utiliza exclusivamente para referirse a la transferencia de información oculta mediante el clarividente. Se diferencia de la telepatía en que la información se obtiene directamente de una fuente física externa, en lugar de ser transferida desde la mente de un individuo a otro. Fuera de la parapsicología, la clarividencia se utiliza a menudo para referirse a otras formas de cognición anómala, con mayor frecuencia a la percepción de los acontecimientos que han ocurrido en el pasado, o los que ocurrirán en el futuro (conocido como retrocognición y precognición), o para referirse a la comunicación con los muertos.
En la mayoría de las culturas ha habido constancia de la clarividencia y de las habilidades de la clarividencia a lo largo de la historia. La mayoría de estos episodios se experimentan durante la edad adulta. Los antiguos textos religiosos hindúes denominaban a la clarividencia como uno de los siddhis (habilidades que se pueden adquirir a través de la meditación y la disciplina personal apropiada). Muchas personas ha informado de casos de “conocimiento” de una forma u otra, cuando un ser querido ha muerto o estaba en peligro antes de que ocurriera. La clarividencia es uno de los fenómenos que también se ha observado en el comportamiento del sonambulismo, las personas que fueron hipnotizadas y en estado de trance. El primer caso registrado de clarividencia en una persona sonámbula se le atribuye al Marqués de Puységur (1751-1825), discípulo de Mesmer, que en 1784 estaba tratando a un campesino local llamado Race Victor. Durante el tratamiento según se informó, Victor entraba en trance y se sometía a un cambio de personalidad, convirtiéndose en todo un experto en medicina capaz de dar el diagnóstico y la prescripción de su propia enfermedad, así como las de otros pacientes, para olvidarse de todo al salir del estado de trance. A pesar de que Puységur uso el termino “clarividencia”, no atribuía nada de lo que les ocurría a sus pacientes al fenómeno paranormal desde que aceptó el mesmerismo como una de las ciencias naturales.
La clarividencia se hizo especialmente famosa a finales de siglo XIX y principios del siglo XX, durante el período espiritista, siendo uno de los aspectos mas estudiados por los miembros de la “Sociedad para la Investigación Psíquica (SPR)”. Mientras que la investigación experimental en la clarividencia comenzó con los investigadores del SPR, los estudios experimentales se hicieron más sistemáticas gracias a los esfuerzos de J.B. Rhine (1895-1980, pionero de la parapsicología) y sus asociados en la Universidad de Duke, continuando sus esfuerzos de investigación hasta nuestros días. Muy posiblemente, la investigación más conocida sobre la clarividencia en los últimos tiempos fue financiada por el gobierno de los EE.UU., llamado “Proyecto de la Visión Remota” durante la década de 1970 hasta mediados de la década de 1990. Los resultados de la investigación sugirieron que la clarividencia no existía, pero cabe decir que el estudio continuó por parte del Instituto de Investigación de Stanford debido a la falta de pruebas validas. Algunos parapsicólogos han propuesto que las diferentes funcionales como la clarividencia, la telepatía o la precognición se refiere a un mecanismo básico subyacente, aunque todavía no existe ninguna teoría satisfactoria.
La clarividencia la “vemos” con lo que comúnmente se conoce como “el tercer ojo”. En el cerebro humano hay una glándula llamada glándula pineal. Se encuentra en la zona posterior del cerebro casi en el centro de la cabeza. Esta glándula se ha degenerado de su tamaño original, comparable a una pelota de ping pong a su actual tamaño comparable al de un guisante, porque nos hemos olvidado o nos han hecho olvidar de cómo usarlo. La clarividencia se relaciona con las imágenes que están siempre presentes en nuestras mentes que llevan los mensajes de otra frecuencia y reinos. Estas imágenes pueden ser arquetipos, colores, imágenes fija, animaciones, etc… Pueden ser cualquier cosa, pueden permanecer unos pocos segundos o por mucho más tiempo. Inicialmente, la manera más fácil es verlos con los ojos cerrados. A medida que desarrolla sus habilidades psíquicas se es capaz de mirar a una frecuencia más alta, con los ojos abiertos.
Algunas personas se vuelven clarividentes después de una experiencia cercana a la muerte, por una enfermedad grave o accidente, por un golpe en la zona de la cabeza, o la apertura de la energía kundalini. Algunas personas usan estimulantes químicos o psicodélicos para aumentar su conciencia. Esto es algo que no se recomienda ya que la información puede no ser exacta y los efectos físicos secundarios pueden ocurrir en un futuro. Abrir el regalo de la clarividente tiene en parte relación con la activación del ADN de sus memorias celulares codificadas, la activación de los chacras, el aumento de su frecuencia, el equilibrio de sus cuerpos de energía, su autoestima, la capacidad de confiar en lo que se “oye” y se “ve”, su estado emocional, y la ampliación de su base de conocimiento en todos los ámbitos de la realidad física. Una vez que se ha realizado la apertura de la clarividencia, es como cualquier otro ejercicio, se hace más fácil la comprensión. La clarividencia conecta con el lado derecho del cerebro, los aspectos femeninos, creativos e intuitivos. Esto explicaría la razón por la que algunas personas sienten sensaciones físicas en el lado izquierdo de su cuerpo. La energía entra en a través del lado izquierdo del cuerpo con el fin de activar el lado derecho de su cerebro.

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EL ESPEJO MÁGICO PARA VER EL FUTURO

EL ESPEJO MÁGICO PARA VER EL FUTURO

 La videncia o la adivinación con espejos se llama Catoptromancia. Algunos videntes deciden usar el espejo para ver el futuro y quizás lo logren de varias formas cada uno, incluyendo el estado de trance. Dicen que el espejo es una puerta a otras dimensiones y que lo que se refleja, va más allá de lo que vemos a simple vista. Cualquier espejo puede ser un espejo mágico…

¿Te has parado alguna vez frente a un espejo con sólo la luz de una vela (en mano) y has visto lo que sucede? Tu rostro parece ir cambiando, se transforma; aparecen otros rostros ¿verdad? Pareciera entonces un espejo magico. Muchos creen que son vidas pasadas, personas y cuerpos que habitamos con nuestra alma en otros tiempos y lugares… Reencarnación.

El espejo es un objeto mágico que ha generado supersticiones (como la maldición al romper un espejo). A través del tiempo adivinar el futuro con espejos ha sido un medio y método de adivinación; es una de las diferentes mancias.

La catoptromancia o catoptromancía; también llamada captromancia, viene del griego κάτοπτρον kátoptron, que significa espejo, y μαντεία mantéia, que significa adivinación. “Adivinación con espejo”. También a la adivinación por medio del espejo mágico se le llama enoptromancia . El simbolismo místico del espejo es inmemorial y se basa principalmente en el poder que este objeto tiene, de reflejar la imagen; es misterioso, reflexión cercana y lejana a la vez; es como otro mundo paralelo pero horizontalmente invertido; eso, la imagen se presente invertida a la realidad. La cara o los ojos son el espejo del alma; su obra es un espejo de la realidad. Está físicamente vacío o plano pero nos muestra todo y tal vez más de lo que a simple vista parece…  La reflexión de las ondas de luz, explica su funcionamiento, pero el reflejo es aún un fenómeno intrigante que nos acerca a lo paranormal. El espejo mágico ha sido usado y descrito en registros pictóricos y escritos, desde hace mucho tiempo, en civilizaciones y tiempos diversos, incluso las civilizaciones antiguas, tenían el reflejo que produce la superficie del agua (antes de existir los espejos como tal) y eso ya era una intriga, un misterio, un reflejo natural que iba más allá del razonamiento y visualmente acercaba a las tribus a considerarlo visionario (visión) y relacionarlo con un mundo ajeno a la realidad. Tal vez una realidad alterna, para muchos.cf92e1c0b5734afe4e2fe839af3e032f

Supersticiones del espejo. Existen supersticiones sobre este utensilio, muchas veces al verlos como espejo magico, “si se rompe un espejo”;  o “cuando uno se duerme debe tapar el espejo para así evitar que los espíritus del otro lado entren a nuestro mundo”.

En la alta magia, el brujo o adivino esparcía caolín sobre la superficie de un espejo mágico de metal (espejo reflectante de las tribus “Bombara”) y la imagen del futuro se dibujaba sobre el polvo. Además de ver el futuro se podía con este hechizo curar enfermedades.

 

Orígenes del espejo ¿Cuándo fue creado el espejo?

Cuándo se inventó el espejo o quién invento los espejos…

Un poco de historia del espejo… Los espejos como los conocemos en la actualidad, fueron usados como utensilios de tocador y como objetos manuales desde las civilizaciones egipcia, griega, romana y etrusca. Se usó en la cultura hebrea, como fuente de metal en la entrada del “Tabernáculo de la Reunión”. Y también se usaba por los sacerdotes, para lavar y limpiar sus imperfecciones. El espejo se empezó a utilizar en los hogares (hechos generalmente plata o aluminio sobre vidrio), desde el Siglo XVI.

El uso del espejo mágico en las artes adivinatorias, considerándolos como “espejos mágicos” se dio desde la civilización griega y la romana; fue muy popular. Habían expertos en el arte del espejo mágico, en Roma, a esos adivinos se les llamaba: specularii . El templo de Ceres (en Patras), fue famoso por las prácticas adivinatorias con espejos, también llamadas las adivinaciones con espejos que se hacían en una fuente. China, India, y muchos otros países en la antigüedad, usaron también los espejos mágicos, mientras que en Europa Central fue empleado también dentro del esoterismo.  Viejas cuentos de Europa incluso, lo mencionaron con la famosa frase de “espejito, espejito mágico… dime…”.

Los primeros espejos en Europa, fabricados con bronce y plata, fueron quizás de los que se usaron por primera vez (como objeto) con fines adivinatorios, y se humedecían con aceite o agua para dichos fines. Luego se hicieron de vidrio. En su uso esotérico, se les ha relacionado con el material, a los planetas e incluso se recomendaba que si se iba a tratar de un espejo mágico, debía de ser construido para tal fin desde un inicio y crearse en un momento astrológico oportuno y auspicioso.  También se recomendaba consultarlo en ciertas fechas o fases lunares. El espejo magico refleja el espíritu divino según el “mito de la caverna” de Platón.

Los Espejos Mágicos

Tipos de espejos mágicos

“El espejo de la Luna” era de plata, se usaba para interpretar sueños y para lograr que los sueños se vuelvan realidad; se recomendaba ser consultado los lunes. Dentro de la magia clásica griega que ya no se usa, en el Espejo lunar, la Luna debía de reflejarse en el espejo mágico justo al aparecer en el cielo. Se decía que así era “portador de mensajes crípticos”.

“El espejo del Sol” hecho de oro. Se usaba por los videntes sólo los días domingo y servía para revelar información sobre las figuras de autoridad y de poder.

“Espejo de Venus” era de cobre. Los videntes o adivinos lo usaban los viernes, y era para consultar sobre el amor.

“El espejo de Mercurio” era en realidad un globo de vidrio con mercurio, como metal líquido. Se usaba los días miércoles con el fin de encontrar solución sobre dinero y trabajo.

 Espejo de Saturno este era de plomo, para los sábados, y se solía consultar para conocer y develar secretos así como para encontrar lo extraviado.

El espejo de Marte era de hierro y se utilizaba los martes para recibir guía esotérica y resolver juicios y pleitos.

Cómo usar un espejo adivinatorio

Los espejos adivinatorios se pueden usar preguntando al espejo de vidrio, de preferencia en un lago, arroyo o estanque (como el ritual del pozo para ver el futuro) o usar en su defecto un recipiente con agua. Se formula la pregunta típica de “sí o no”. Se sumerge y se saca el espejo 3 veces del agua. La última vez se contempla la superficie y entonces la imagen o visión aparecerá en el reflejo  del espejo ; lo anterior si se tiene un poder de clarividencia, si el poder no está tan desarrollado, entonces la respuesta será sí si es claro el reflejo y no si está empañado, opaco o distorsionado.

Adivinar con el uso del espejo mágico no es evidentemente cosa fácil; sin embargo también existen rituales y hechizos con espejos… Para tener un buen año nuevo tiene que irse a la medianoche a un edificio vacío y en el piso sentarse colocando dos espejos; uno detrás y otro delante (en el piso). Se enciende una vela y se coloca entre uno y el espejo que está de frente. Observar el reflejo de la llama de la vela, en el espejo.

Prácticas de adivinación con espejos

Para ver el futuro con un espejo mágico, éste se lleva a una ventana durante una hora en que pegue el Sol y se sostiene reflejando la luz solar sobre el techo. Observe las formas móviles que van apareciendo, símbolos del futuro… ésta es, digamos una forma de mancia o lectura con el espejo, necesita ser practicada y no todos podrán efectuar la lectura.

Para saber si algo que se espera, ocurrirá, se utiliza un lápiz o crayón y se escribe la pregunta sobre un espejo que luego debe de envolverse con tela y colocar debajo de la almohada. Se debe dormir normal y si en el sueño aparece lo deseado, esto se convertirá en realidad, pero si no se sueña con ese tema, debe de olvidarse pues no ocurrirá.

 

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EL USO DE ESPEJOS MÁGICOS

extraido de “Práctica de la Evocación Mágica”, de Bardon)

“El uso de espejos mágicos (….) ha sido apenas recomendado en los libros de magia, ya que un número muy limitado de iniciados han logrado la correcta aplicación de los fluidos condensadores con relación a los espejos (…)

En los rituales puede ser usado para los siguientes propósitos:

  1. Obtener contacto con poderes y seres y hacerlos visibles. (…)
  2. puede ser usado para impregnación del espacio (…)
  3. puede ser usado como fuerza magnética para atraer al ser que está siendo evocado. (…)
  4. puede ser usado como acumulador o condensador así que mucho poder cualitativo y cuantitativo puede ser acumulado como para permitir al ser evocado que traiga el efecto deseado. (…)
  5. Además puede reemplazar al teléfono (…)
  6. para protección en contra de influencias no deseadas (…)

En general, el mago usará su espejo para un solo propósito”.

Otra cosa más, para el espejo es positivísimo el uso de un condensador, tanto simple como compuesto, bien sea sólido o líquido. Si el espejo lo vamos a usar para clarividencia, yo creo que con bastaría frotarlo con un poco de Artemisa, como se hace tradicionalmente con la bola.

Y tener en cuenta que a pesar de que tiene varios usos, lo mejor es que limitemos sus funciones; o sea un espejo para cada cosa.

A título personal, diré que si bien los espejos pueden tener varias formas, he estado pensando en el Feng Shui, y quizás el más adecuado sea el de forma redonda…

El espejo como método de Adivinación

(por Arabella)

La intuición no está supeditada a una sola herramienta o método, puede ser accesible de infinitas maneras. Una de ellas es el espejo, en inglés se le dice: Scrying Mirror.

Poseo un plato color negro que compré para utilizarlo con este propósito. La ventaja de este plato es que por un lado tiene brillo y por el otro es mate; por un lado es convexo, y por el otro cóncavo.

Pero tu misma/o puedes preparar esta herramienta, sin necesidad de gastar mucho dinero.

 

¿Cómo fabricarlo?

– Cómprate un marco de madera o plástico con su cristal. De esos que venden en las tiendas para luego colocarles fotos. Si es de forma ovalada, mejor aún. Si no lo consigues ovalado, puedes utilizar uno común y corriente 8 pulgadas por 10. Si compras un marco de madera ancha luego puedes utilizar tus habilidades artísticas y pintar símbolos mágicos a palabras a su alrededor. Yo prefiero mantenerlo simple, sin distracciones. Es cuestión de preferencia, todo está permitido si tu te sientes cómodo/a con el resultado.

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– Remueve el cristal del marco y píntalo con pintura spray negra sin brillo, solamente por uno de sus lados. Preferiblemente una pintura que indique se pueda utilizar sobre cristal. Déjalo secar por más de 24 horas.

– Después que la pintura esté completamente seca, coloca el cristal en su marco con la parte pintada hacia adentro.

!Ya tienes tu Espejo Mágico preparado!

Uso: 

– Una vez esté listo experimenta con los ángulos en que lo puedes colocar. Puede que su uso se te facilite de un ángulo más que de otro. Si el marco tiene una pata en la parte de atrás para sostenerlo, puedes cortarla hasta obtener el ángulo deseado.

Esta herramienta lo que hace es vaciar tu mente al mirarla, entonces puedes ver con tu ojo interno las imágenes que surgen del espejo. Hay que practicar. No debes tener mucha luz, practica con diferentes intensidades de luz. Una vela apartada de ti es suficiente para poder mirar tranquilamente.

Más o menos opera el mismo principio que en la “Bola de Cristal” blanca transparente. Algunas personas prefieren la superficie negra y no la transparente. A mi me gusta más la negra.

Después de mucha práctica – años – se puede utilizar hasta una canica de cristal negra. Se lleva en el bolsillo y con solo mirarla puedes ver…

Fuente: http://auroradiaz.typepad.com/artculos_por_aurora_daz/otros_mtodos_de_adivinacin/

 

FABRICACIÓN DE ESPEJO NEGRO 1 (por Atum-Ra): 

 

Tradicionalmente, la obsidiana era el material de elección para crear un espejo negro (scrying mirror), pero el método que pondré a continuación es igual de eficiente (y más barato).

 

Durante el ciclo de la luna llena es el mejor momento para crear un espejo negro, ya que la luna rige el tercer ojo y la psique. Cualquier tipo de papel fotográfico puede ser usado como base en el espejo (yo en mi caso, le puse cartón). Coloca el vidrio (limpio) sobre el suelo, sobre un diario o algo para no manchar el piso. Ahora con una lata de spray negro pinta UN SOLO LADO DEL VIDRIO. Probablemente necesites darle unas 2 o 3 manos… debe quedar totalmente pintado de negro por un lado. Como la pintura de spray está basada en aceite, tardará un poco en secar… asegúrate de que no se ensucie.

Cuando se seque, coloca lo que vayas a usar de base por el lado que pintaste del vidrio, y ponlo en un marco (en realidad no es necesario colocarlo en un marco, pero es por seguridad, para que no se te quiebre).

COMO USAR EL ESPEJO:

Ante todo no olvidéis crear las protecciones adecuadas antes del uso de cualquier herramienta mágica.

Coloca el espejo a una altura que te quede cómodo. Tú debes sentirte cómodo cuando veas en él. La habitación donde estés tiene que estar tranquila y levemente iluminada preferentemente con velas.

 Proceso de Visionado: 

Para comenzar la sesión de “scrying” (ver, escrutar, visualizar), debes llegar al estado de trance, e imaginar que el espejo es un líquido negro, como si fuera tinta. Fija tu mirada sobre el espejo hasta que eventualmente veas imágenes grises o se ilumine, también puede que veas nubes que comenzarán a tomar forma. Ten paciencia, porque la habilidad para poder ver imágenes de espíritus o eventos llega con la práctica.

Mientras más lo uses, más familiar se volverá el espejo contigo y podrás llamar a cualquier demonio. Al principio puede que solo veas nubes… tranquilo este es un signo positivo y es normal. Con la experiencia y la persistencia, tendrás una visión sobre otra.

Un adepto puede experimentar visiones que envuelven los 5 sentidos cuando observa frente a un espejo negro. Esto puede llevar algo de tiempo, persistencia y práctica. Los entes pueden tocar al operante, tener conversaciones muy largas e interactuar a un nivel más personal. Las visiones (cuando tengas practica), pueden comenzar a existir fuera del espejo, alrededor del espejo.

Cuando no lo uses, debes envolverlo en algún género que solo sea para ese fin, terciopelo es recomendado. ¿Por que? para que no escape la energía del espejo. Debes guardarlo en un lugar seguro donde nadie te lo tome. La energía del espejo negro deberá ser recargada a menudo. Para esto, durante la luna llena, debes dejarlo en una ventana que dé al exterior y que mire la luna para que absorba su energía. Cuando hagas esto a menudo, inhala energía de la luna a través del chakra de tu corazón, y descarga esa energía sobre el espejo a través de tus manos. Si está abierto tu tercer ojo, podrás ver la energía a través de este y sabrás cuando el espejo esté totalmente recargado y cuando necesite ser recargado.

espejo6 negro

Ritual para energizarlo:

Esto lo debes hacer cuando ya tengas la experiencia suficiente con el uso del espejo negro.

Durante una luna llena, si fuera posible, sal al aire libre a algún lugar donde puedas estar tranquilo y que nadie te moleste.Llega hasta un trance ligero, inhala energia de la luna a traves de tu tercer ojo, y al exhalar, canta “INANNA” I I I I I I N N N N N N A A A A A A A A A A N N N N N N N N N N N N N N N A A AA A A A A H H H H H H H H, haciendo que vibre, esta vibración debes sentirla en tu tercer ojo. Hace esto 30 veces, entonces condensa la energia de la luna en tu tercer ojo y has circular la energia a tu chakra del corazón y devuelta al tercer ojo por 9 veces, terminando con la energia guardada temporalmente en tu chakra del corazón. Coloca un parche con el Simbolo de ASTAROTH sobre la cara del espejo negro, y coloca a ambos sobre tu altar.Astaroth es la diosa de la profesía.

Prende una vela negra que debe estar al lado izquierdo de tu altar. Coloca el papel con la oración a quemar.

Ahora, toma la energia que estaba guardada en el chakra del corazón y ponte frente al espejo y con cada exhalación, debes vibrar la palabra “G G G G G G G EH EH EH EH EH EH EH EH”. El canto con la vibración debe ser igual a la palabra “get” en ingles, pero sin la T. La base de tu lengua debe estar lo más cerca posible de tu garganta cuando hagas vibrar la runa GEBO. Gebo es una runa de Astaroth y es usada en trabajo que involucran los poderes del chakra del corazón. Con cada exhalación, la vibración debe entrar en tu espejo. Visualiza la energia entrando en tu espejo. El color de esta energia puede ser Indigo y con mayor intensidad con cada exhalación. Tu debes poder tener el discernimiento para saber cuando está lleno con energia el espejo negro. si sientes que ya está lleno el espejo y aún queda energía guardada en tu chakra del corazón, disipala en la nada (o sea, liberala).

Observaciones y comentarios:

Valquiria: 

En la energetización del espejo, cuando decimos INANNA, estamos dirigiéndonos a la diosa Inanna a la que se rendía culto en las culturas mesopotámicas. Y por cierto, que se me olvidaba, esta diosa posee rasgos comunes con otras diosas de otras culturas, como Perséfone e Izanami, entre otras.

Astaroth está vinculado a ella, pero hay ciertos autores que tienen trifulcas entre si es el plural del nombre y otras cuantas cosas.

Indagar un poco y si no os convence, se puede sustituir por un símbolo apropiado para tal fin y vínculado al propósito (guardar siempre la concordancia).

 

  1. Dolorosa: 

Para “visionar” no hace falta siquiera un espejo negro. Tradicionalmente se han usado otros materiales y objetos tales como un cuenco oscuro con agua, fuego e, incluso, puedes usar la oscuridad de tus ojos cerrados…..

Realmente el tema de las visiones astrales es muy sencillo. El problema está en que muchos de los libros lo complican de manera innecesaria. El espejo negro, por ejemplo, no es una televisión ni las imágenes aparecen físicamente en él. Esto es importante tenerlo en mente porque, tal y como lo explican en muchos manuales, uno espera que ese cristal ocuro se transforme en otro objeto o que aquello que queremos ver aparezca directamente en la superficie. Y eso no ocurre, o, al menos, no es necesario que ocurra para tener visiones “astrales”.

Cuando tengáis el espejo negro construido y lo vayáis a usar, aseguráos de que no refleja absolutamente nada. Entonces, simplemente, entrad en trance y esperad….

Sobre el tema del espejo negro y las evocaciones, la cosa es sencilla: el espejo, a diferencia del triángulo, no funciona como una “prisión”. Es una ventana mediante la cual puedes acceder al plano del propio espíritu. Si realizas una “evocación al astral”, por ejemplo, y usas este instrumento que estamos discutiendo, puede haber momentos en los cuales la imagen del espíritu con el que estés trabajando desaparezca (porque pierdas la concentración, por ejemplo). Cuando esto ocurre, la evocación no ha terminado: el ser que has llamado no se ha ido a ningún lado, sigue ahí, esperando…

Ni si quiera es obligatorio colocar el espejo, por tanto, en el triángulo. Puedes tenerlos separados. El ser que hayas llamado se manifestará en el triángulo pero tu lo verás a través del espejo.

De todas formas estas técnicas son propias de la magia occidental y, quizás, moderna. En otras tradiciones, por ejemplo, las evocaciones son entendidas de otra manera. El propio concepto de evocación puede llegar a ser muy amplio y no estar, necesariamente, reducido a la idea de tener a un espíritu “encerrado” en un triángulo.

Sobre el color del espejo, estoy de acuerdo con Sekmeth. Pienso que el negro, al igual que el tener una superficie plana, ayuda a la hora de tener visiones por razones puramente ópticas. Pero es eso, una ayuda, y puedes realizar la misma técnica con otros instrumentos: bolas de cristal, una pared en blanco, fuego, agua….

Puede simbolizar el Akasha, pero eso dependerá de la tradición y sistema que sigas. Por ejemplo, el espejo negro también puede estar relacionado con Lilith….

FABRICACIÓN DE ESPEJO NEGRO 2 

(por Susurro.del.tiempo)

 

1 marco de fotos

pintura negra, o spray o cualquier tipo de pintura

brochas si se necesitan

Fabricación: 

Lo primero debemos tapar con papel o algo la zona en la que vayamos a trabajar (en serio os lo recomiendo si no queréis ponerlo todo perdido) Una vez listo cogemos el marco, lo abrimos y sacamos el cristal de dentro. Este cristal es el que usaremos como espejo. este efecto se crea de la siguiente manera:

Si le damos varias capas de pintura negra por un lado del cristal, crea por el otro lado una superficie negra que es como la de un espejo, que es la que nos servirá. Así que lo que hay que hacer es eso darle varias capas de negro por un lado y dejarlo secar.

Podemos decorar el marco también si queremos eso ya es gusto de cada uno.

Cuando este seca la pintura colocamos el cristal dejando por fuera la parte del espejo (obviamente jaja)

Y ala ya tenemos montado lo que es toda la herramienta. Fácil verdad?

 

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LA IRA DE UNA BRUJA

LA IRA DE UNA BRUJA

No suelo enfadarme. Es cierto que tengo un carácter fuerte, sí, pero creo que soy de trato agradable. Respeto mucho las decisiones de los demás y soy bastante tolerante. Por eso cuando me enfado, me enfado mucho. Porque hace falta mucho para hacer que yo explote, y hace falta que sea algo totalmente injusto o malvado para sacarme de mis casillas. Pero cuando esta bruja explota…

Y no soy la única. Conozco a muchas brujas amables, cariñosas, alegres y muy dulces que se transforman de forma radical cuando se enfadan. ¿Por qué? Puede que os preguntéis. Pues muy fácil, porque nos lo permitimos.

Así de fácil. Nos permitimos enfadarnos, gritar y defendernos porque sabemos que tenemos derecho a ello. Sabemos que tenemos derecho a enfadarnos si queremos, a quejarnos si nos da la gana y a luchar por nosotras mismas y por aquellos que queremos. Los días en los que una mujer debía permanecer calladita, sumisa y sin elevar la voz se han acabado para nosotras. Las damas no discuten, las damas no se enfrentan, las damas callan con elegancia. Pero ya no es época de elegancia, ni de damas. Tampoco de verduleras ni de mujeres vulgares.

La ira, el enfado, nuestra voz alzada nos pertenecen a todas. Mujeres de toda clase, condición, raza… simplemente personas que ya no tienen miedo de reivindicar sus derechos, aquello que les parece justo, aunque pueda parecer una pequeñez. Ya no tenemos que callarnos.

Y las brujas hace mucho que lo sabemos y sabemos hacer que nuestra voz se oiga. Si has conseguido enfadar a una bruja, es mejor que te cuides…

Si has conseguido enfadarme preocúpate. Pero no me temas a mí. Yo no te odio, no te perseguiré ni te maldeciré. Yo no voy a hacerte daño. No. Pero has despertado unas energías que costará mucho volver a tener bajo control.

Has hecho que el fuego del que estoy hecha haga hervir mi sangre y arder en llamas mis emociones. Has hecho que mis palabras quemen todo lo que encuentren a su paso, pero no te insultaré, no pretendo herirte. Sólo te diré verdades que te harán mirarte en mi espejo y no te gustará lo que veas. Conseguiré que te avergüences de ti mismo y será el mejor regalo que nadie podrá hacerte, porque, tal vez así, no volverás a herir los sentimientos de otros.BRUJA

Has hecho que el agua de mis emociones se levante en olas que lo arrasarán todo a su paso. Olas de lágrimas de rabia que me limpiarán por dentro y después se volcarán sobre ti para que enfrentes lo que hay detrás de tus acciones. El miedo, la inseguridad, tu dolor reprimido que te hacen herir a otros. Si nadas en ellas o te hundes, depende de ti.

Has convertido el aire de mi mente en un vendaval, un huracán que va a arrollarte. Soplará sobre tus ideas dañinas y peligrosas y se las llevará lejos dejándote a solas con tus acciones pasadas. Si eres lo suficientemente valiente para enfrentarte a ellas y saber comprenderlas y evolucionar puede que aún puedas llegar a ser alguien que valga la pena.

Has conseguido que la tierra que me conforma se endurezca convirtiéndose en piedra dura con corazón de lava. Todos tus intentos de hacerme daño chocarán contra mí y rebotarán a ti. Te estrellarás contra mi voluntad de no doblegarme y eso puede provocar dos reacciones, o recrudeces tus intentos consiguiendo destrozarte en el intento o comprendes que el dolor que tú provocas te acabará destruyendo a ti al final. Es tu elección como afrontes la ira de una bruja.

Porque una vez que se nos ha pasado, la ira se convierte en indiferencia. Nunca volveremos a gastar un segundo de nuestra mágica vida en ti. Pero tú… quien se enfrenta a la ira de la bruja no vuelve a ser el mismo.

Si sabes ver la oportunidad que significa, si sabes aprovecharla, te convertirás en alguien diferente, más humilde y humano. Si eres capaz de ponerte en el lugar de aquellas personas a las que hieres y eres capaz de comprender que no tienes derecho a ello, podrás comenzar a sanarte por dentro.

Si no eres capaz de verlo, tu propia rabia, tu propia maldad te comerá por dentro. Y espero que eso nunca pase.

Porque yo no quiero que sufras.

Quiero que aprendas.

funte:Hyedra de Trivia

 

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BRUJERÍA

BRUJERÍA

Brujería es el grupo de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, aunque es menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con la finalidad de causar daño.[a]

La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el Occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina «caza de brujas»). Algunas teorías[b] relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular.

Si bien este es el concepto más frecuente del término «bruja», desde el siglo xx el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones neopaganas, como la Wicca, para designar a todas aquellas personas que practican cierto tipo de magia, sea esta maléfica (magia negra) o benéfica (magia blanca), o bien a los adeptos de una determinada religión. Es considerada la brujería, una forma de espiritismo.

Un uso más extenso del término se emplea para designar, en determinadas sociedades, a los magos o chamanes.

Terminología: brujería, hechicería, magia EditarBRUJERÍA

Aunque en castellano o idioma español se utiliza en ocasiones la palabra «brujo», en masculino, como sinónimo de mago, con independencia del tipo de magia que practique, el uso más frecuente del término en la actualidad y casi siempre en femenino hace referencia a las personas que practican la magia negra, pero no siempre fue así. Esto se debe a que históricamente tanto en Europa como en África y Oriente, las artes adivinatorias, la magia y la hechicería fueron siempre practicadas por varones, excepto en la época en que la «brujería demoníaca» fue perseguida en Europa durante la Edad Media, momento en el cual las brujas fueron consideradas en su mayoría del sexo femenino. Es con el cristianismo, que la manipulación de las fuerzas ocultas, tradicionalmente en manos masculinas ―las únicas con el poder suficiente como para realizar hechizos benéficos―, pasan a ser consagradas a las manos femeninas, las únicas capaces de realizar maleficios malignos para los padres de la Iglesia.[1]

Según Guy Bechtel, en todos los tiempos ha habido varones y mujeres que decían tener poderes y practicar la magia. Desde sacerdotes hasta emperadores se arrogaban el título de mago. Había funcionarios estatales que trabajaban de adivinos o augures y se dedicaban a augurar quien sería el vencedor en la batalla. Eran los magos. La brujería, en cambio, ejercida por gente de menor nivel cultural y económico, era vista como un subproducto de la magia. La gente recurría a los brujos y brujas para ahuyentar la mala suerte o mejorar las cosechas. En los principios se trataba de una brujería benéfica. Las brujas o brujos practicaban la llamada magia blanca. Esto se veía en Occidente tanto como en Oriente: en la Antigua Roma, en la Antigua Atenas, en el Antiguo Egipto e incluso en África existían talismanes contra el mal de ojo, amuletos, hierbas mágicas y pociones. Recién con el cristianismo aparece el concepto de brujería como herejía religiosa ligado principalmente a las mujeres, y el mago (magus) va dejando lugar al brujo (maleficus), con lo que el combate contra la magia se convierte en sinónimo de lucha contra el paganismo.[1]

Mientras que la magia fue una ceremonia practicada en la corte papal o real por los llamados nigromantes que utilizaban el conjuro para el control de los demonios, los poderosos magos eran del sexo masculino. Pero cuando los teólogos escolásticos condenaron estas prácticas al sostener que si los demonios proporcionaban servicios al mago era porque esperaban algo a cambio, fue cuando el mago-señor se transformó en bruja- servil, el sexo del malhechor cambió y los brujos se convirtieron en su gran mayoría en mujeres.[2]

La «bruja»

2

La palabra española «bruja» es de etimología dudosa, posiblemente prerromana, del mismo origen que el portugués y gallego bruxa y el catalán bruixa. La primera aparición documentada de la palabra, en su forma bruxa, data de finales del siglo xiii.[3] En 1396 se encuentra la palabra broxa, en aragonés, en las Ordinaciones y paramientos de Barbastro. Carmelo Lisón Tolosana considera que el origen de la palabra puede encontrarse en el área pirenaica. En Gascuña y Béarn era también corriente el uso de una palabra etimológicamente relacionada, brouche. Debe tenerse en cuenta que en esta época el Languedoc y la Corona de Aragón eran áreas culturalmente muy relacionadas.[4]

En el País Vasco y en Navarra se utilizó también el término sorgin (/sorguín/ en su pronunciación en español), y en Galicia, la voz meiga.

En latín, las brujas eran denominadas maléficae (singular maléfica), término que se utilizó para designarlas en Europa durante toda la Edad Media y gran parte de la Edad Moderna. Términos aproximadamente equivalentes en otras lenguas, aunque con diferentes connotaciones, son el inglés witch, el italiano strega, el alemán Hexe y el francés sorcière.

Diferencias entre brujería y hechicería

El antropólogo español Julio Caro BarojaPlantilla:Caro Baroja propone diferenciar entre «brujas» y «hechiceras». Las primeras habrían desarrollado su actividad en un ámbito predominantemente rural y habrían sido las principales víctimas de las cazas de brujas entre los años 1450 y 1750. En cambio, las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, son personajes fundamentalmente urbanos: un ejemplo característico en la literatura española es la protagonista de La Celestina de Fernando de Rojas. La distinción entre bruja y hechicera es además frecuente en la literatura española del Siglo de Oro: en El coloquio de los perros, Cervantes hace decir al perro Berganza (ref:El coloquio de los perros):

[…] he querido dejar todos los vicios de la hechicería, en que estaba engolfada muchos años había y sólo me he quedado con la curiosidad de ser bruja, que es un vicio dificultosísimo de dejar.

Carmelo Lisón Tolosana diferencia asimismo entre hechicera y bruja, pero según este antropólogo español, aquélla se basa en la distinta relación que mantienen una y otra con el poder oculto y maligno, con el poder demoníaco. La hechicera es tan antigua que “en realidad en toda cultura pueden encontrarse prácticas de magia hechiceril o maléfica, realizadas con intención de causar daño a otros, por medio de técnicas apropiadas e invocación de poderes misteriosos o demoníacos”. Así la hechicera invoca y se sirve del poder demoníaco para realizar sus conjuros, mientras que la bruja hace un pacto con Satán, renuncia a su fe y rinde culto al diablo. “La fuente del poder oculto no es ahora la fuerza de la palabra ni la invocación al diablo ni la ceremonia mágica, sino que aquélla proviene de la adoración personal y voluntaria al demonio por parte de la bruja hereje y apóstata; su poder es vicario pero diabólico, adquirido a través de pacto explícito, personal y directo con el mismísimo Satán en conciliábulo nocturno y destructor que anuncia el aquelarre”. El paso de la hechicera a esta “bruja satánica”, “bruja aquelárrica”, como las llama también Carmelo Lisón, se produjo en Europa a lo largo de los dos siglos finales de la Edad Media.[5]

La idea de que la distinción principal entre brujería y hechicería es que en esta última no existe un pacto con el diablo es compartida por otros autores. Así, mientras que la brujería utiliza hierbas, ungüentos y alucinógenos para producir sugestión en sus víctimas, la hechicería usa materiales empíricos.[2]

Así se puede decir también que tenemos dos tipos de brujería: la antigua, que todavía subsiste y es la de los filtros amorosos y la adivinación (o hechicería), y la demoníaca, vinculada a los aquelarres y el diablo (o brujería). En la mayoría de los idiomas se utilizan términos diferentes para cada una menos en el francés, idioma en el cual sólo existe sorcellerie para ambas. En inglés existe sorcery y witchcraft, en portugués feitiçaria y bruxaria, en italiano fattucchieria y stregoneria, en alemán se dice Kunts o Zauberei y Hexerei, mientras que en castellano se dice «hechicería» a la primera y «brujería» a la segunda.[1]

La antigüedad clásica

En las antiguas Grecia y Roma, estaba extendida la creencia en la magia. Existía, sin embargo, una clara distinción entre distintos tipos de magia según su intención. La magia benéfica a menudo se realizaba públicamente, era considerada necesaria e incluso existían funcionarios estatales, como los augures romanos, encargados de esta actividad. En cambio, la magia realizada con fines maléficos era perseguida.[c] Se atribuía generalmente la magia maléfica a hechiceras (en latín maléficae), de las que hay numerosas menciones en numerosos autores clásicos.

Según los textos clásicos, se creía de estas hechiceras que tenían la capacidad de transformarse en animales, que podían volar de noche y que practicaban la magia tanto en provecho propio como por encargo de terceras personas. Se dedicaban preferentemente a la magia erótica, aunque también eran capaces de provocar daños tales como enfermedades o tempestades. Se reunían de noche, y consideraban como sus protectoras e invocaban en sus conjuros a diosas como Hécate, Selene, Diana entre otras deidades.Plantilla:Caro Baroja

Probablemente, las brujas más conocidas de la literatura clásica son dos personajes mitológicos, Circe[6] y Medea. Las habilidades mágicas de ambas residen sobre todo en su dominio de las pócimas o filtros mágicos (phármakon, en griego). Medea, que se presenta a sí misma como adoradora de Hécate,[d] se convirtió en el arquetipo de la hechicería en las literaturas griega y romana. Hay menciones de brujas en las obras de Teócrito, Horacio, Ovidio, Apuleyo, Lucano y Petronio, entre muchos otros. Estos autores hacen especialmente referencia a brujas que realizan magia de tipo erótico.

Relacionada con la creencia grecorromana en las brujas está la figura de la estirge, un animal nocturno que es mitad pájaro mitad ser humano que se alimenta de sangre (y que resulta también un precedente de la moderna figura del vampiro).

Los escritores antiguos fueron a menudo escépticos acerca de las presuntas facultades de las brujas.

En la Torah (el Antiguo Testamento cristiano) no aparece el concepto de «brujería», con el significado y las connotaciones que se desarrollarían en el medioevo europeo. En el Éxodo lo que se prohíbe concretamente es la magia o hechicería (en hebreo kasháf, ‘la que susurra’), es decir la práctica de, mediante invocar dioses o espíritus, o mediante fórmulas mágicas obtenidas gracias al conocimiento y la sabiduría supuestamente sobrenaturales, tratar de influir sobre personas y acontecimientos futuros. En esto difiere la magia de la adivinación, pues esta última solo trata de descubrir acontecimientos futuros, no de influir en ellos o cambiarlos. En suma, los hechiceros mencionados en la Biblia no son satanistas sino sacerdotes más o menos formales de cultos de esa época. Se llama así tanto a los sacerdotes de Egipto, como a los de Babilonia y a Persia.3

En la Torah se establece que la hechicería debe ser castigada con la pena de muerte: «A la hechicera no la dejarás que viva» (Éxodo 22:18). Es de notar que, al igual que en la Grecia y Roma clásicas, la brujería aparece como una actividad mayoritariamente femenina.

De otras citas bíblicas (Levítico 20:27, Deuteronomio 18:11-12), se desprende que la principal actividad de estas hechiceras era la necromancia o invocación a los muertos. En el Primer libro de Samuel (1Samuel 28:1-25) se relata la historia de la bruja de Endor, a la que Saúl, contraviniendo sus propias leyes, recurrió para invocar al difunto profeta Samuel antes de una batalla con los filisteos.

Brujería y cristianismo en la Edad Media Editar
Los padres de la Iglesia se mostraron escépticos sobre la realidad de la brujería. Agustín de Hipona dudaba de la posibilidad de la metamorfosis y desarrolló la teoría de que los delirios de los brujos eran creados por el diablo.[7]

Sin embargo, el Código Teodosiano promulga, por primera vez, una ley en contra del ejercicio de la magia, en 429. En 534, el segundo Código de Justiniano prohíbe consultar a los astrólogos y adivinos por ser una «profesión depravada». El Concilio de Ancira o Concilio de Elvira, en 306, declara que matar a través de un conjuro es un pecado y la obra del demonio. El Concilio de Laodicea solicita, en 360, la excomunión de todo aquel que practique la brujería, la adivinación, la astrología o la magia.

En la Alta Edad Media abundan los testimonios de eclesiásticos que denuncian como ilusiones las viejas creencias sobre las brujas, condenándolas como cultos paganos.[8]

Los obispos se preocupaban de los hechizos, de las viejas que pretendían haber hecho viajes nocturnos maravillosos, de los fabricantes de filtros y encantamientos, de clérigos eruditos adeptos a la magia y a la astrología, de los invocadores de los demonios.[9]

En la segunda mitad del siglo xiii la percepción de la brujería cambia y se acentúa la preocupación por ella a causa de la difusión de textos herméticos y de la idea mantenida por ciertos clérigos eruditos de que los cristianos a veces dejaban que el diablo se apoderara de ellos o de una parte de su ser. Así se pasa de la visión de la brujería como una superstición o como el resultado de ilusiones demoníacas, a pensar que los que la practican lo que buscan es establecer pactos con el diablo, por lo que se cree necesario clasificar muy bien sus prácticas e interrogarlos con detenimiento. A partir de entonces la creencia en las intervenciones directas del diablo en la vida del hombres se hace más real, más evidente, más repetida, como nunca antes en la historia medieval. Esta preocupación llega al papa que consulta a los teólogos, cuya opinión queda plasmada en la bula Super illius specula (de 1326), que equipara la brujería a la herejía. Así las prácticas mágicas se convierten

…en un gran peligro para el género humano al desafiar los lazos de obediencia, al suscitar la rebelión, convirtiéndose también, como la herejía, en un crimen de lesa majestad humana y divina, justificando el procedimiento más duro, más excepcional, puesto que es la majestad misma la que aparece amenazada por este crimen atroz.[10]

Los eclesiásticos comienzan a creer seriamente en la realidad del fenómeno de la brujería, que ya no es considerado como una mera superstición, y Tomás de Aquino, el teólogo más importante de su tiempo, formula la teoría de los demonios íncubos y súcubos que utiliza para precisar la casuística que se puede dar en las relaciones sexuales entre los humanos y los demonios.[8]4

El cambio aparece reflejado en las Partidas de Alfonso X el Sabio ―quien por otro lado era muy aficionado a las prácticas hechiceras―, aunque ponen bajo la jurisdicción real a la magia y a la adivinación, y no de la eclesiástica, porque no son consideradas como herejías.[8]

El dominico catalán Nicholas Eymeric incluye la brujería en su famoso manual para inquisidores Directorium inquisitorium de 1376. En él establece tres tipos de brujería: la de los que adoran a los demonios, arrodillándose ante ellos, encendiendo cirios y quemando incienso, cantando oraciones, etc; los que les dan un culto mezclando los nombres de los demonios con los de los santos, rogando que los mismos demonios hagan de mediadores ante Dios, etc.; y los que invocan siempre a los demonios trazando figuras mágicas, colocando un niño en medio de un círculo, etc. A continuación Emeric advierte que si el brujo o la bruja se dirige al demonio en un tono imperativo (te mando, te ordeno) la herejía no está bien marcada, en cambio si dice ‘te ruego’ o ‘te pido’, eso significa oración ―y adoración― lo que tiene que ser severamente castigado.[8]

En el siglo xv la ofensiva antibrujería se acentúa y el aumento de los procesos por esta causa aumenta de forma extraordinaria en toda Europa ―la misma Juana de Arco fue condenada y quemada en la hoguera por «bruja»―. El papa Inocencio VIII promulgó en 1484 la bula Summis desiderantis affectibus en la cual reconoce formalmente el hecho de la brujería. Mayor impacto tendrá la publicación dos años después del libro Malleus maleficarum de dos dominicos alemanes, en el que se presenta la brujería como una secta diabólica que hay que exterminar.[8]

Una de las primeras representaciones del “sabbat”. Miniatura del siglo xv
Es precisamente en el siglo xv cuando aparecen las representaciones en imágenes del sabbat, y es significativo que una de las primeras sea una miniatura aparecida en un tratado contra los herejía valdense en la que se imita la iconografía utilizada en el Cordero místico, el famoso cuadro de Jan van Eyck, cambiando el cordero por el macho cabrío.[11]

El primer caso de la quema de una bruja data de 1275 en Toulouse ―epicentro del catarismo―. El inquisidor Hugo Baniol condenó a una mujer enajenada mental a la hoguera luego de que ésta confesó haber procreado un monstruo con un demonio. Doctores de la iglesia como San Buenaventura y Tomás de Aquino creían posible el encuentro carnal entre mujeres y demonios.[12]

Otros tempranos y escasos informes sobre la persecución de brujas datan de 1360, ejecutadas por la justicia civil en Suiza y Croacia.[13] Sin embargo, en esa época el poder judicial civil no estaba separado del poder religioso. De los once territorios del Sacro Imperio Romano Germánico donde la persecución fue más intensa en términos de cantidades de brujas condenadas, siete eran católicos: Colonia, Maguncia, Würtzburg, Bamberg, Tréveris, Eichstätt y Ellwangen, y allí mataban en nombre de dios y las autoridades católicas estuvieron implicadas.[1]

En 1829, el novelista francés Lamothe-Langon sostuvo que la tolerancia hacia las brujas por parte de la Iglesia cambió cuando la Iglesia comenzó a perseguir las herejías cátara y valdense. Ambas concedían una gran importancia al Demonio. Para combatir estas herejías fue creada la Inquisición pontificia en el siglo xiii. En el siglo siguiente comienzan a aparecer en los procesos por brujería las acusaciones de pacto con el Diablo, el primer elemento determinante en el concepto moderno de brujería.

La primera persona en estar en desacuerdo con el cambio de pensamiento respecto de la brujería fue el matemático y cardenal Nicolás de Cusa, quien insistía en la no existencia de las brujas como seres que se transformaban en animales.[14]

Brujería y cristianismo en los inicios de la Edad Moderna Editar
Artículo principal: Brujería en Europa durante la Edad Moderna
Con la Reforma Protestante la situación de las brujas no cambió; al contrario, Martín Lutero era un convencido sobre las existencia de los brujos e insistía en su persecución, aunque no fue responsable de las hogueras como Juan Calvino (1509-1564).

Detalle del Tríptico de las Tentaciones de san Antonio (hacia 1501) de El Bosco en el que aparece una imagen satírica de una pareja que se traslada por los aires al Sabbat montada en un pez volador. Él, delante, porta colgado de una pértiga el caldero de las cocciones mágicas; ella, detrás, con una falda de cola larga.
La primera persona que alzó su voz en contra de la cacería de brujas fue el médico protestante Johann Weyer (1515-1588). En 1563, Weyer concluyó que las principales acusadas de brujería eran mujeres ancianas que según él sufrían de «melancolía».[14] Contra la existencia de brujas se sumaron los también protestantes Johann Jacob Wecker (1528-1586), Herman Witekind (1524-1603) y Johannes Ewich (1525-1588).

Dentro de la Iglesia católica, dos figuras destacaron en la lucha contra la caza de brujas: el español Alonso de Salazar y Frías y el jesuita alemán Friedrich Spee.

En el año 1610, en la localidad de Logroño se lleva a cabo el enjuiciamiento de presuntas brujas, episodio que se conoce como el Juicio a las Brujas de Zugarramurdi. De entre los tres inquisidores encargados del proceso se destacó la figura de Alonso de Salazar y Frías. Salazar se opuso a sus dos colegas, que estaban convencidos de la culpabilidad de las supuestas brujas. En su informe al inquisidor general, Salazar concluyó: «No hubo brujos ni embrujados hasta que se empezó a hablar y escribir de ellos». Dicha investigación contribuyó a la definitiva abolición de las quemas de brujas en todo el Imperio español.

Entre 1626 y 1631, en el paroxismo de la Guerra de los Treinta Años, período en el cual se produjeron grandes matanzas, saqueos y terribles hambrunas y en el cual se llegaron a darse episodios de canibalismo, príncipes católicos que reconquistaban territorios luteranos, llevaron adelante juicios masivos contra personas acusadas de brujas en la ciudad de Würzburg y en las que fueron ejecutadas más de 1000 personas, hombres, mujeres y niños, acusados de ser brujos.

La brujería en Europa durante la Edad Moderna Editar
Los siglos xvi y xvii constituyen el período culminante de la caza de brujas, especialmente en el centro de Europa y las islas británicas. En el sur de Alemania fueron quemadas 3229 brujas entre 1560 y 1670; en Escocia 4400 entre 1590 y 1680; en Lorena, más de 2000 entre 1576 y 1606. Ricardo García Cárcel señala que la mayor incidencia en estas regiones se debió a que «habían sufrido guerras de religión y que, en muchos casos, eran zonas de tensión política y social, que padecían las consecuencias de la Reforma». En el mundo católico, en la primera mitad del siglo xvii los jesuitas tomaron el relevo de los dominicos en la «caza de brujas».[15]

Las matanzas fueron acompañadas de una extraordinaria proliferación de libros sobre el tema, con Alemania a la cabeza. Del Malleus maleficarum se hicieron entre 1486 y 1669 un total de 34 ediciones, lo que equivale de 30 000 a 50 000 ejemplares. El anónimo El teatro de los diablos (1569) y Instrucciones sobre la tiranía y el poder del diablo de André Musculus, fueron algunos de estos libros dedicados a la brujería y a la demonología, que en total sumarían más de 200 000 ejemplares, sólo en el mercado alemán. En Francia la obra de mayor éxito fue la Demonomanía de Bodino (1580).[16]

Incluso algunos de los protagonistas de la revolución científica del siglo XVII, como Francis Bacon o Robert Boyle, creían en las brujas y en los espíritus malignos. Boyle llegó a proponer que se interrogara a los mineros para determinar «si han visto algún demonio subterráneo; y si es así, qué apariencia y aspecto presentan». Sin embargo, hubo otros intelectuales que buscaron una explicación racional al fenómeno de la brujería, como Ulrico Melitor, Johann Wier o el inglés Reginald Scot con su Discoverie of Witchcraft (1584).[15] Según Julio Caro Baroja, “este libro, y algún otro en que se hacían invocaciones a la prudencia, encolerizó de tal manera al rey Jacobo I que se consideró obligado a refutarlo condenando las opiniones dañinas expuestas en él, que no eran sino la de considerar que los espíritus malignos, sólo en excepcionales circunstancias, tenían comercio con los hombres… El libro de Scot, pese a que fue quemado por el verdugo, tuvo sus lectores y años después se volvió a publicar, más o menos adulterado”.[17]

Con la Ilustración desaparece la obsesión por la brujería, y en el siglo xviii tienen lugar las últimas condenas. En Inglaterra y en Escocia en 1722, en Francia en 1746, en Alemania en 1775, en España en 1781, en Suiza en 1782 y en Polonia en 1793. Sin embargo, todavía hubo una oleada de quema de brujas en Sudamérica a lo largo del siglo xix.[15]

El concepto de brujería. Orígenes y desarrollo Editar

Quema de brujas.
A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo (Demonología) y, por lo tanto, con la idolatría (adoración de dioses falsos) y la herejía (desviación de la ortodoxia).

Aunque el primer proceso por brujería en que están documentadas acusaciones de asociación con el Diablo tuvo lugar en Kilkenny (Irlanda), entre 1324 y 1325,[18] sólo hacia 1420-1430 puede considerarse consolidado el nuevo concepto de brujería. Existen variantes regionales, pero puede describirse una serie de características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa durante los siglos xv, xvi y xvii.

Las principales características de la bruja, según los teóricos del tema en la época, eran las siguientes:

el vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos,
encuentros nocturnos con el Diablo y otras brujas en el sabbat o aquelarre,
pactos con el Diablo,
sexo con demonios (en forma de íncubos y súcubos) y
la magia negra.
Esta idea de la brujería, predominante en la Edad Moderna y base de las cazas de brujas, era alarmante en la época, ya que se extendió la idea de que las brujas conspiraban para extender el poder del Diablo. La caracterización negativa de las brujas comparte algunas características con el antisemitismo (expresiones como «synagoga satanae», «sinagoga de Satanás» o «shabat», para designar las reuniones nocturnas de las brujas), y tiene un fuerte carácter misógino.[e] Aunque no todos los sospechosos de brujería eran mujeres (hubo un significativo porcentaje de hombres procesados y ejecutados por delitos de brujería), se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio, y, por tanto, más proclive a convertirse en bruja.

La misoginia de la Iglesia tuvo gran influencia en la creación de este imaginario social sobre la bruja. La Iglesia no torturaba ni quemaba a las brujas directamente, pero colaboró en gran medida en las persecuciones al exaltar la imagen demoníaca de la mujer y avivar el sentimiento de odio misógino que predominó hacia todo lo femenino en esa época. La Iglesia acusaba a las mujeres de lascivas y sostenía su inferioridad moral e intelectual. El poder judicial y el poder religioso no estaban separados. La Iglesia no hizo nada para oponerse a la persecución de las brujas, asistía a las ejecuciones y recién en 1657 condenó las persecuciones, cuando ya habían sido torturadas y asesinadas miles de mujeres.[1]

El Malleus Maleficarum y la polémica sobre la realidad de la brujería Editar
Artículo principal: Malleus Maleficarum

Portada del Malleus maleficarum en una edición de 1669.
La definición de la brujería como adoración al Diablo se difundió por toda Europa mediante una serie de tratados de demonología y manuales para inquisidores que se publicaron desde finales del siglo xv hasta avanzado el siglo xvii. El primero en alcanzar gran repercusión fue el Malleus maleficarum (‘martillo de las brujas’, en latín), un tratado filosófico-escolástico publicado en 1486 por dos inquisidores dominicos, Heinrich Kramer (Henricus Institoris, en latín) y Jacob Sprenger. El libro no sólo afirmaba la realidad de la existencia de las brujas, conforme a la imagen antes mencionada,[f] sino que afirmaba que no creer en brujas era un delito equivalente a la herejía: «Hairesis maxima est opera maleficarum non credere» (‘la mayor herejía es no creer en la obra de las brujas’).

El libro fue el resultado de las experiencias que tuvieron estos dos frailes, Krame y Sprenger, que fueron enviados a ocuparse de las supersticiones en el norte y el centro de Alemania. En él recopilaron una enorme cantidad de historias, que eran presentadas no como supersticiones, sino como hechos reales de comercio con Satán y los poderes de las tinieblas:

Las brujas comían y devoraban realmente a los niños, copulaban con demonios, volaban por los aires para acudir en sus encuentros en el sabbat, atacaban al ganado, provocaban tormentas y conjuraban los poderes del rayo. Ningún otro libro de su época promovió más una materia que trataba de combatir

Henry Kamen.[19]
Además el libro muestra una obsesión sobre el tema sexual en relación con las brujas al que alude constantemente:

Cuestión VIII: ¿pueden los diablos impedir la impotencia genital?
Cuestión IX: ¿Pueden crear las brujas ilusiones hasta el punto de hacer creer que el miembro viril ha sido separado del cuerpo?;
Capítulo VI: sobre la manera como las brujas suelen impedir la capacidad genital;
Capítulo VII: sobre la manera como suelen untar a los hombres el miembro viril, etc.[20]

Tanto el Malleus maleficarum como otros muchos libros que se publicaron en la época constituyeron el fundamento de la caza de brujas que se dio en toda Europa durante la Edad Moderna, especialmente en los [[siglo xvi|siglos XVI]] y xvii, y que causó la muerte, según algunos cálculos de unas 60 000 personas.

Los renacentistas italianos
Algunos filósofos renacentistas como Marsilio Ficino creyeron en la realidad de la brujería, pero hubo otros, como Pietro Pomponazzi que la cuestionaron. Más contundente en su impugnación del Malleus… fue el jurisconsulto Gian Francesco Ponzinibio, quien partiendo del Canon Episcopi niega los vuelos de las brujas y otras fantasías atribuidas a ellas. Sus críticas a la creencia en las brujas fueron rechazadas por el inquisidor Bartolommeo de Spina que lo acusó de hereje. El eclesiástico Samuel de Cassinis en un opúsculo publicado en Milán en 1505 también negó la realidad de los actos de los que se acusaba a las brujas, que fue respondido inmediatamente por el dominico de Pavía Vicente Dodo. La misma línea inquisitorial de Sipina y de Dodo fue defendida por Paulus Grillandus en un libro sobre sortilegios, herejías y cópulas carnales, en el que contaba casos de brujería en los que había ejercido como juez en el sur de Italia, como en el ducado de Spoleto, y de las supuestas reuniones que mantenían las brujas en Benevento. Pero la obra de Gillandus y la de otros que defendían la realidad de la brujería fue criticada por Andrés Alciato, Jerónimo Cardan, Andrés Cesalpini y Juan Bautista Porta.[21]

La experiencia del doctor Laguna en Metz

Andrés Laguna, médico de cámara del emperador Carlos V, filósofo y humanista célebre.
En Metz el doctor Andrés Laguna llevó a cabo una experiencia hacia 1545 para demostrar que la acusación de brujería a una pareja de ancianos acusados de haber causado una grave enfermedad al duque de Lorena, del que Laguna era su médico, no tenía fundamento. Cogió el ungüento de color verde y fuerte olor que se descubrió en el lugar donde vivían los dos supuestos brujos y se lo aplicó a una paciente suya que padecía de insomnio. Entonces la mujer cayó en un profundo sopor durante el cual soñó cosas disparatadas, lo que convenció al doctor Laguna de que lo que decían los brujos y brujas era producto de alucinaciones. Sin embargo, su “experimento” no logró convencer a los jueces, y la supuesta bruja fue quemada y el marido murió poco después en circunstancias misteriosas. Al poco tiempo murió el duque y Laguna se marchó de Metz.[22]

Imperio Germánico
El Malleus… tuvo una réplica inmediata por parte de un abogado de Constanza, Ulrico Molitor, que publicó De lamiis et phitonicis mulieribus, en el que negaba la realidad de los vuelos de las brujas y otros prodigios atribuidos a ellas, inspirándose en la doctrina del Canon Episcopi. El libro tuvo varias ediciones y fue muy apreciado por sus grabados en los que se mostraban las supuestas acciones de las brujas. Sin embargo, el abogado opinaba que éstas debían ser castigadas por su apostasía y corrupción.[23]

Por su parte los reformadores Lutero, Melachton y otros creían firmemente en el poder de los maleficios, en la presencia del Demonio y en la realidad de los vuelos y metamorfosis de las brujas.[24]

El médico Johann Wier, discípulo de Heinrich Cornelio Agrippa, escribió en francés un libro editado en París en 1579 en el que recogió todas las opiniones contrarias a la realidad de los actos atribuidos a las brujas, e incluso a los demonios. Según Caro Baroja, Wier “niega que el mismo Demonio ponga su poder al servicio de éstas [las supuestas brujas] y que, por lo tanto, se verifiquen realmente sus propósitos y que tenga lugar el pacto de mutuo acuerdo. El Demonio lo único que hace es engañarlas, apoderándose de su espíritu. Ahora bien, se comprende que para esto escoja a la gente más propicia, o sea los débiles, melancólicos, ignorantes, maliciosos, etc. Y como éstos abundan más entre las mujeres que entre los hombres, es natural también que entre ellas haya más captadas”.[25]

Prácticas atribuidas a las brujas Editar
Véase también: Brujas
Pacto con el Diablo Editar
Artículo principal: Pacto con el Diablo
Se atribuía a los acusados de brujería un pacto con el Diablo. Se creía que al concluir el pacto, el Diablo marcaba el cuerpo de la bruja, y que una inspección detenida del mismo podía permitir su identificación como hechicera.[g] Mediante el pacto, la bruja se comprometía a rendir culto al Diablo a cambio de la adquisición de algunos poderes sobrenaturales, entre los que estaba la capacidad de causar maleficios de diferentes tipos, que podían afectar tanto a las personas como a elementos de la naturaleza; en numerosas ocasiones, junto a estos supuestos poderes se consideraba también a las brujas capaces de volar (en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos), e incluso el de transformarse en animales (preferentemente lobos).

La supuesta capacidad de volar también se asienta sobre algunos informes remitidos por los inquisidores a Felipe II tras su misión en Galicia. Tanto Felipe II como sus antecesores solicitaron a la Santa Inquisición investigaciones sobre la veracidad de las leyendas populares en lo que a la capacidad de volar se refiere. En los primeros informes se afirmaba no haber encontrado nada que pudiera confirmar las historias populares, pero las investigaciones posteriores cambiaron radicalmente y en los siguientes escritos los inquisidores afirmaron haber visto volar a las brujas y salir por las chimeneas con sus escobas.[26]

El aquelarre o sabbat Editar
Artículo principal: Aquelarre
Se creía que las brujas celebraban reuniones nocturnas en las que adoraban al Demonio. Estas reuniones reciben diversos nombres en la época, aunque predominan dos: sabbat y aquelarre. La primera de estas denominaciones es casi con seguridad[h] una referencia antisemita, cuya razón de ser es la analogía entre los ritos y crímenes atribuidos a las brujas y los que según la acusación popular cometían los judíos. La palabra «aquelarre», en cambio, procede del euskera aker (‘macho cabrío’) y larre (‘campo’), en referencia al lugar en que se practicaban dichas reuniones.

El aquelarre. Ilustración del libro de Anton Praetorius.
Según se creía, en los aquelarres se realizaban ritos que suponían una inversión sacrílega de los cristianos. Entre ellos estaban, por ejemplo, la recitación del Credo al revés, la consagración de una hostia negra, que podía estar hecha de diferentes sustancias, o la bendición con hisopo negro.[27]

Además, casi todos los documentos de la época hacen referencia a opíparos banquetes (con frecuencia también a la antropofagia) y a una gran promiscuidad sexual. Una acusación muy común era la del infanticidio, o los sacrificios humanos en general.

La principal finalidad de los aquelarres era, sin embargo, siempre según lo considerado cierto en la época, la adoración colectiva del Diablo, quien se personaba en las reuniones en forma humana o animal (macho cabrío, gato negro, etc). El ritual que simbolizaba esta adoración consistía generalmente en besar el ano del Diablo (osculum infame). En estas reuniones, el Diablo imponía también supuestamente su marca a las brujas, y les proporcionaba drogas mágicas para realizar sus hechizos. Se creía que los aquelarres se celebraban en lugares apartados, generalmente en zonas boscosas. Algunos de los más célebres escenarios de aquelarres fueron las cuevas de Zugarramurdi (Navarra) y Las Güixas (cerca de Villanúa, en la provincia de Huesca) en España, el monte Brocken (mencionado en el Fausto de Goethe), en Alemania, Carnac en Francia; el nogal de Benevento y el paso de Tonale, en Italia. Se creía también que algunos aquelarres se celebraban en lugares muy lejanos de la residencia de las supuestas brujas, que debían por tanto hacer uso de sus poderes sobrenaturales para desplazarse volando: por ejemplo, se acusó a algunas brujas del País Vasco francés de asistir a aquelarres en Terranova.

Algunas fechas se consideraban también especialmente propicias para la celebración de aquelarres, aunque varían según las regiones. Una de ellas era la noche del 30 de abril al 1 de mayo, conocida como la noche de Walpurgis.

El vuelo Editar

Linda maestra (1799), de Francisco de Goya.
Se atribuía a las brujas la capacidad de desplazarse volando a los aquelarres. Esta creencia se remonta, al menos, a la Antigüedad clásica, aunque a menudo fue vista con escepticismo (por ejemplo, en el Canon episcopi se afirma la absoluta falsedad de esta idea). Los procedimientos empleados para volar varían según los diferentes testimonios: en el Canon episcopi, por ejemplo, se hace referencia a la creencia de que las brujas se desplazaban en animales voladores. Sin embargo, el medio de locomoción más frecuente, y que como tal ha perdurado en la imagen actual de la bruja, es la escoba.

El simbolismo de la escoba se ha interpretado de diversas formas. Para algunos autores se trata de un símbolo fálico «wicca»., lo que se relacionaría con la supuesta promiscuidad sexual de las brujas. Otras teorías mencionan que la escoba pudo haber sido utilizada para administrarse determinadas drogas. En cualquier caso, llama la atención al tratarse de un objeto relacionado casi exclusivamente con la mujer.

Con respecto a los vuelos de las brujas, las opiniones de los teólogos de la época estuvieron muy divididas. Para algunos, tenían lugar físicamente, en tanto que otros consideraban que se trataba de ensueños inducidos por el Diablo. Modernamente se han relacionado con el consumo de ciertas drogas conocidas en la Europa rural, tales como el beleño, la belladona y el estramonio.

La metamorfosis Editar
La cultura popular del norte de Europa atribuye a las brujas la transformación preferente en un gato negro.

En la cultura guatemalteca se dice que algunas brujas realizan un ritual en el cual con unos pocos movimientos del cuerpo vomitan el alma, logrando así el poder de convertirse en cualquier tipo de animal.

Magia negra Editar
Artículo principal: Magia negra
Se acusaba a las brujas de la realización de hechizos mediante la magia negra, esto es, con fines maléficos. Mediante estos hechizos, lograban supuestamente hacer morir o enfermar a otras personas o al ganado, o desencadenar fenómenos meteorológicos que arruinaban las cosechas.

La definición del delito de brujería Editar
El delito de brujería tomó su forma definitiva en Francia gracias fundamentalmente a la obra de Jean Bodin De Demonomanie des Sorciers editada en París en 1580 y en la que se determina que los brujos y brujas son culpables de quince crímenes: renegar de Dios; maldecir de Él y blasfermar; hacer homenaje al Demonio, adorándole y sacrificando en su honor; dedicarle los hijos; matarlos antes de que reciban el bautismo; consagrarlos a Santanás en el vientre de sus madres; hacer propaganda de la secta; jurar en nombre del Diablo en signo de honor; cometer incesto; matar a sus semejantes y a los niños pequeños para hacer cocimiento; comer carne humana y beber sangre, desenterrando a los muertos; matar, por medio de venenos y sortilegios; matar ganado; causar la estirilidad en los campos y el hambre en los países; tener cópula carnal con el Demonio.[28]

Grabado del Compendium maleficarum (1608) de Francesco Maria Guazzo que muestra la preparación del banquete del sabbat.
Dos años después Piérre Grégoire publica un tratado en el que compendia las leyes civiles y eclesiásticas sobre la brujería y da noticia de la caza de brujas llevada a cabo en el Languedoc donde en el año 1577 fueron quemados cuatrocientos brujos y brujas. Pero los que acabaron de perfilar el delito de brujería fueron tres jueces civiles. El primero, Nicolas Rémy, publicó en Lyon en 1595 su experiencia como magistrado en el ducado de Lorena que durante los quince años que actuó allí, entre 1576 y 1591, mandó quemar a unas novecientas personas, acusadas de ser brujos o brujas. El segundo fue Henri Boguet, “gran juez de la ciudad de Saint Claude”, que escribió un libro en 1602 en el que cuenta su actuación en la zona del Jura, y en el que describía cómo descubría a los brujos buscando señales características en sus cuerpos o en sus cabezas, que mandaba rapar, y a los que no dudaba en aplicar la tortura para que confesaran. El tercer juez fue Pierre de Lancre que mandó quemar a unas ochenta brujas en el país del Labourd, en el país vasco francés, y cuya actuación tuvo sus consecuencias al otro lado de la frontera con el famoso proceso de las brujas de Zugarramurdi, y que también publicó su experiencia en dos libros muy famosos.[29]

Tratadistas de otras partes de Europa también contribuyeron a la definición del delito de brujería. Destacan el flamenco Peter Binsfeld, que en 1591 publicó Tractatus de confessionibus maleficorum et sagarum; el castellano-flamenco Martín del Río con su Disquisitionimum magicarum libri sex publicado en 1599 —según Julio Caro Baroja, “da una versión del Sabbat, tomando elementos de aquí y allá, citando ora a Rémy, ora a Binsfield mismo, ora a los inquisidores antiguos franceses e italianos, etc.”—; y el milanés Francesco Maria Guazzo con su Compendium maleficarum.[30]

La persecución de las brujas Editar
Entre los siglos xv y xviii se dio una persecución particularmente intensa de la brujería, conocida como caza de brujas. Esta persecución afectó a la práctica totalidad del territorio europeo, si bien fue particularmente intensa en Centroeuropa, en los estados semiindependientes bajo la autoridad nominal del Sacro Imperio Romano Germánico, y en la Confederación Helvética. Los estudiosos actuales del tema dan una cifra aproximada de 110 000 procesos y 60 000 ejecuciones,[cita requerida] a pesar de que cálculos anteriores arrojaban cifras mucho más elevadas.

La principal acusación contra las brujas era la de demonolatría, o adoración del Diablo, concretada ya en una obra clásica sobre el tema, el Malleus maleficarum (‘martillo de brujas’). Entre los siglos xvi y xviii aparecieron numerosas obras de eclesiásticos y juristas acerca de este tema.

Contra lo que suele creerse, la mayor parte de los procesos por brujería los llevaron a cabo tribunales civiles, y la Inquisición tuvo un papel mucho menor. Los procesos tuvieron lugar por igual en países católicos y protestantes. En los territorios de religión ortodoxa, en cambio, las cazas fueron de intensidad mucho menor.

Durante estos procesos, se aplicó con frecuencia la tortura para obtener confesiones, por lo cual los investigadores actuales suelen manifestar cierto escepticismo acerca de lo manifestado en los juicios por brujería.

Algunos procesos se han hecho especialmente célebres, como el de los Juicios de Salem, en los Estados Unidos, tema de la célebre obra Las brujas de Salem, del dramaturgo Arthur Miller publicada en 1953, que popularizó la expresión «caza de brujas» en relación con la Comisión de Actividades Antiestadounidenses del senador Joseph McCarthy (la época conocida como macartismo). Desde entonces, la expresión «caza de brujas» se aplica metafóricamente a cualquier persecución de tipo ideológico.

Este código indicaba cómo reconocer a las brujas (las manchas en la piel eran un signo, por ejemplo) y enseñaba contra ellas diversas formas de tortura (por ejemplo, meter a una bruja en el agua: si flotaba, se trataba de una bruja). También instruía sobre cómo realizar interrogatorios intencionalmente confusos y contradictorios para desconcertar a las acusadas y lograr que finalmente se traicionaran y traicionaran a otras.

En España, la Inquisición dejó de perseguirlas a raíz del proceso contra las brujas de Zugarramurdi (segunda mitad del siglo xvii), en el que los inquisidores se encontraron ante la posibilidad de tener que quemar a varios miles de mujeres si resultaban condenadas. Resolvieron la cuestión declarando que no tenían pacto con el diablo y desde entonces no se quemó a ninguna otra.

En el siglo xvi Anton Praetorius (1560-1613), un pastor y teólogo calvinista alemán, luchó contra la persecución de brujas y la tortura en su obra Gründlicher Bericht, un informe completo acerca de la brujería y las brujas.

La crisis de la brujería (siglo XVII) Editar
Según el antropólogo e historiador español Julio Caro Baroja en la “época del Barroco” “sobreviene la gran crisis de la brujería”, que se manifiesta de dos maneras. La primera es que son cada vez más abundantes y fuertes “las voces de los que niegan la realidad de los actos de brujos y brujas”. La segunda es que “la Brujería en sí deriva con frecuencia a formas distintas y se complica con los llamados estados de posesión demoníaca”.[31]

Friedrich Spee von Lagenfeld.
El pionero en cuestionar la realidad de la brujería fue el inquisidor español Alonso de Salazar y Frías en el demoledor informe que presentó en 1612-1613 al Consejo de la Suprema Inquisición con motivo del famoso proceso de las brujas de Zugarramurdi, y que marcó la relativamente benigna política sobre la brujería de la Inquisición española. Sin embargo, su informe no se hizo público, por lo que quien es reputado como el primer autor que habló de la falsedad de la brujería es el jesuita alemán Friedrich Spee (1591-1635).[32]

Spee conocía la obra del jesuita Adam Tanner (Innsbruck, c. 1572-Unken, 1632), profesor de la Universidad de Ingolstadt, quien en su libro Theologia scholastica se oponía a los juicios por brujería.[33]

Spee asistió a los Juicios de Würzburg y actuó como confesor de muchos acusados, concluyendo que ninguna de las personas llevadas a la hoguera era culpable de brujería. Spee fue un rebelde que tuvo que publicar su obra Cautio criminalis como autor anónimo, para protegerse, y sin autorización de los superiores de su orden. Sppe se negó a renunciar a la orden cuando se lo pidieron. El objetivo de Spee era desacreditar el Malleus maleficarum.[34]

En su libro comienza diciendo que no discute la existencia de las brujas pero de los condenados que confesó él mismo ninguno resultaba culpable de brujería por lo que abogaba por el fin de los juicios por brujería —de hecho, éstos comenzaron a declinar en la Alemania del xvii—.

Spee no negaba la intervención del demonio en la vida humana, pero denunciaba, como ya lo había hecho el inquisidor Salazar, los abusos que se producían en los procesos por brujería. Ya desde el momento de su detención la persona acusada era tratada como culpable cuando era interrogada y cuando se le buscaban marcas o señales diabólicas en su cuerpo. Las confesiones eran conseguidas mediante la tortura y no se hacía caso a las retractaciones posteriores. Además en Alemania se seguía recurriendo a las ordalías para determinar la inocencia o la culpabilidad del acusado, una práctica medieval que ya se había abandonado en la mayor parte de Europa. Una de las ordalías consistía en la inmersión en agua de una acusada y si quedaba flotando era culpable, si se hundía era inocente. También se pinchaba con una aguja a las presuntas brujas y aquellas que tenían partes insensibles quedaba demostrado que lo eran.[35]

El Cautio criminalis fue leído por el jesuita e inquisidor Francesco Albizzi quien quedó muy impresionado por la obra y se convenció de la brutalidad de las cacerías de brujas. Extremadamente duro con los seguidores del astrónomo Galileo Galilei, a quienes persiguió, Albizzi tomó una dura postura en contra de la caza de brujas.

En 1631 Albizzi, por entonces nuncio apostólico en la ciudad alemana de Colonia, presencia con horror una quema de brujas:[36]

Nuestros ojos hubieron de contemplar un espectáculo terrible. A las afueras de muchas ciudades y aldeas vimos numerosas estacas a las que habían atado a pobres y desgraciadas mujeres para quemarlas por brujas.

Francesco Albizzi
En 1636, como inquisidores, Francesco Albizzi y el cardenal Marzio Ginetti se opusieron a la cacería de brujas desatada por el príncipe elector Fernando de Colonia.

Sin embargo, entre 1648 hasta 1651 se desata una cacería de brujas en la montañosa y aislada región de los Grisones. Los juicios se llevaron en la ciudad de Vaduz, actual Liechtenstein donde cerca de 100 «brujos» fueron ejecutados en la hoguera.[37]

 

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