LA CREACIÓN DE LA RIQUEZA

Tanto TU como yo hemos crecido y nos hemos enriquecido espiritualmente. ¿Esta de acuerdo? Ojalá y sí. De eso se trata durante todos nuestros momentos para crecer. Sin embargo, nosotros no sólo somos espíritu, también tenemos parte de materia. Un ser humano es aquel ser espiritual con un componente físico o material. Pues bien, no podemos dejar de lado una reflexión importante: ¡También merecemos ser ricos materialmente! No tengas miedo a ser rico. Sé que le puede sonar absurda mi afirmación cuando digo “No tengas  miedo a ser rico”, pero lo digo porque es verdad para mucha gente. Aunque todos queremos tener más dinero, y ya que lo tenemos queremos aún más y más, tal parece que en muchas personas existe un pequeño (pero poderoso) límite inconsciente para nuestras finanzas. Hagamos un ejercicio. Si le preguntara a usted: ¿Cuánto dinero le gustaría ganar al mes? Responda…, bien. ¿Y por qué no más? ¿Acaso pasa por su mente la idea de que más sería abuso? De ser así, ¡imagínese! Y eso que sólo lo está soñando.

Me he impresionado en mi vida profesional, cuando toco el tema de las finanzas, en el momento en que hago esa pregunta y me doy cuenta de que existen personas mediocres ¡hasta para soñar! He llegado a plantear a algunas personas algo similar a esto: “¿Le gustaría ganar lo mil millones de euros  al mes?” Pues permitame confesar que he escuchado respuestas negativas. En alguna ocasión alguien me respondió: “¡Ay!, eso es mucho. No. No me gustaría ganar esa cantidad, hasta se oye absurda. Además, imagínese la cantidad de problemas que eso me acarrearía”. ¿Quéee? ¿Problemas? Bueno, por supuesto que acarrearía problemas, pero estoy seguro que los vería con más tranquilidad y alegría desde su yate privado en alguna bella bahía del mundo.

Uno de los límites que se nos enseñó durante muchos años de nuestra vida fue respecto a la riqueza material. Muchos de nosotros crecimos con la falsa creencia de que ser rico es un pecado. ¿Se acuerda de aquel pasaje bíblico que dice algo así: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al reino de Dios”? ¿Qué mensaje le da esto? ¡Caray!, pareciera que ser rico es una desgracia y que ser pobre conviene para entrar al cielo. ¿A poco no lo ha llegado a pen­sar? Ese pensamiento es muy común, sobre todo cuando uno es pobre. Luego se añadieron otras creencias tales como (mira si has  escuchado alguna): “Ya no seas tan ambicioso…, la ambición te va a matar…, ya no seas tan interesado…, ya deja de soñar y ponte a trabajar…, ya deja de estar pensando sólo en el dinero…, no puedes tenerlo todo en la vida…, todo exceso es malo…”, etcétera. Pues bien, todo esto ha influenciado para que usted no sea rico (todavía). Recuerde que en más de una ocasión le he enseñado que la mente atrae lo que piensa. Entonces si en nues­tro pensamiento no existe la posibilidad (ni la más remota) de llegar a ser ricos, muy ricos económicamente hablando, tenga la plena certeza de que nunca lo será.

Si a lo anterior le aunamos que nadie nos ha enseñado a manejar nuestras finanzas, a la inmensa mayoría de nosotros nadie nos enseñó a ahorrar, nadie nos ha enseñado cuáles son los instrumentos financieros más adecuados para nuestra etapa evolutiva económica, nadie nos enseñó a invertir, pues entonces ¿cómo queremos llegar a ser ricos sabiendo nada al respecto? He llegado a pensar que puede resultar muy lógica nuestra pobreza, luego de tanta ignorancia, ¿no cree usted?

Otra reflexión más: mucha gente (muchísima) cree que las personas ricas lo son porque así nacieron. He escuchado a cien­tos de personas que han llegado a decir: “fulano es rico porque heredó de su padre una fortuna…, mengano es millonario porque desde siempre lo ha sido…”. Entonces, si usted no nació rico tal parece que nunca lo será. Pues eso es ¡falso! He tenido la suerte de conocer millonarios que fueron más que pobres en su infancia, que se las vieron negras al principio (igual que usted, o peor), pero ¡siempre quisieron llegar a tener más, tuvieron confianza en sí mismos y trabajaron duro para lograr­lo! Esa noticia hay que tenerla muy presente si le interesa llegar a tener mucho dinero. ¡Sí se puede! Recuerde: La decisión acompañada de la disciplina obra milagros.

CLAVE NÚMERO 1: Aprenda a superar la frustración. 
Si quiere lograr todo lo que se propone, si quiere alcanzar todos sus sueños, debe aprender a superar la frustración, ya que ésta es capaz de romper todos los sueños, de convertir una actitud positiva en una negativa, de transformar un estado de poder en otro de debilidad, como sucede demasiadas veces. Voy a atreverme a decirle algo: la clave del éxito es una frustración de mayor cuantía. Fíjese en cualquier éxito importante, y casi siempre observará que el camino hacia el mismo estuvo empe­drado de decepciones tremendas. El que diga lo contrario no sabe nada del éxito. Sólo hay dos clases de hombres: los que superaron la frustración y los que se quedaron esperando superarla. La recompensa de superar la frustración es enorme.
He escuchado frases populares como la siguiente: “La gente rica no sabe lo que es pasar apuros”. ¡Falso! La realidad es que quien emprende algo pasa más apuros que nadie; sólo es cuestión de saber enfrentarse a ellos, idear nuevas estrategias, ingeniar nuevas alternativas. No olvide que ser rico no es sólo cuestión de tener dinero, también hay que tener agallas y una gran fortaleza para superar los desafíos que conlleva ser millonario.

CLAVE NÚMERO 2: Aprenda a superar el rechazo. Cuando enseño este concepto en alguno de mis cursos, la fisio­logía de mis alumnos cambia de inmediato en grado muy perceptible. ¿Habrá otra palabra en el lenguaje humano que duela más que la simple palabra “no”? Para el que conozca el mundo de la venta, ¿cuál será la diferencia entre ganar 100,000 euros y ganar 1,500 euros al mes? La principal: aprender a manejar el rechazo de tal modo que el temor a un “no” no sea obstáculo para la acción. Los mejores vendedores son los que escuchan más negativas.
Piense en algo: ¿Qué sería usted capaz de hacer si supiera (y tuviera la plena certeza) que le es imposible fracasar? Imagínelo. ¿Influiría en su comportamiento? Pues bien, entonces por qué no lo ha hecho. Muy posiblemente por miedo a esa palabrita: “no”. Para triunfar usted debe aprender a manejar el rechazo y despojarlo de todo su poder.
Una anécdota real: El coronel Sanders, famoso ahora por su multinacional cadena de pollos Kentucky Fried Chicken, un día invento la fórmula de su pollo, salio a la calle y se encontró una persona caminando, la detuvo y le ofreció asociarse con él para abrir un restaurante, imagine la escena, de seguro el peatón pensó que el señor estaba loco, ni se inmuto y siguió su camino, detuvo a la siguiente que paso le ofreció asociarse, y así continuo recibiendo negativas y respuestas desagradables hasta que la persona no. 1009 le dijo: A ver venga, ¿cómo es eso de la receta?, me interesa. Y así abrieron el primer restaurante. Le hago la pregunta: Si el coronel Sanders recibió 1009 Nos y nunca perdió su convicción de que podía hacer un negocio exitoso. En su lugar usted ¿cuantos Nos hubiera aguantado antes de desistir? ¿30?, ¿10? ó quizá hasta en el primer no, ¿hubiera perdido su sueño?

CLAVE NÚMERO 3Aprenda a superar la presión financiera. 
La presión financiera sólo la desconoce aquel que no tiene dinero ni finanzas de ninguna clase. La presión financiera puede propiciar la codicia, la envidia, el engaño o llegar hasta la locura; puede acabar con su sensibilidad o dejar­lo sin amigos. Pero fíjese que dije “puede” y no que vaya a ser así forzosamente. Superar la presión financiera quiere decir saber tomar y saber dar, saber ganar y saber ahorrar.

Cuando yo empecé a ganar dinero las cosas se me complicaron. Tuve menos amig@s verdaderos, cada vez me sentí más usada y menos querida en realidad. Súbitamente la gente me empezó a contemplar de otra manera, como si nunca tuviera problemas. De hecho, me llegaron a decir varias veces (y con tono como de burla): “¡Ay!, tú qué problemas puedes tener…, problemas los míos”, y cosas por el estilo. Lo que más me daba coraje es que yo sí tenía (y tengo) problemas pero súbitamente, cuando haces mucho dinero, nadie te cree.

Además existe una relación muy curiosa en cuanto uno gana más dinero: en ese momento, en lugar de tener más, irónicamente se gasta más y ¡te falta más! No piense que cuando tenga más, mucho más dinero, se acabarán sus pequeñas deudas. No. Lo que suele suceder es que cambiarán por otras más grandes, ahora querrá un mejor auto (donde se llevará la sorpresa del pago de impuestos, gasto que no tenía antes), ahora querrá vivir en casa propia y en mejor colonia (donde se sorprenderá con el gasto de impuesto predial y uso de suelo, por no decir del gas, luz, teléfono, celulares, etcétera, que se incrementarán). Por ello, no tener dinero suficiente es otro género de presión financiera. Nos ocurre a muchos. Pero, tenga uno mucho o poco dinero, la presión siempre estará ahí. Por ello hay que aprender a manejada para dejada pasar. Le quiero recomendar un libro para aprender a superar la pre­sión financiera. El libro se llama: El hombre más rico de Babilonia, de Goerge S. Clason. ¿Lo ha leído? En caso afir­mativo, léalo otra vez; de lo contrario, salga a comprar­lo enseguida. Una de las lecciones más impactantes que aprendí de ese magnífico libro es que recomienda que rega­lemos un 5% de todo lo que ganamos. Yo lo he practicado (y en muchas ocasiones me he pasado de ese porcentaje) y he logrado entender que cada vez que uno “saca algo” se ve obli­gado a “devolver algo”. Y lo más importante: decide al mundo y a su propio inconsciente que usted tiene más de lo que ne­cesita, y por ello regala. Esa es una creencia muy poderosa y vale la pena fomentar1a. Ahí es cuando se empieza a vivir como vive un rico.

CLAVE NÚMERO 4: Debe aprender a superar la vanidad. 
Tanto usted como yo hemos observado a famosos artistas o grandiosos deportistas que después de alcanzar cierto nivel de éxito, se quedan atascados, sin progresar más en su carrera. Eso es porque caen en la autocomplacencia y sienten que “ya la hicieron”.
La vanidad es una de las pasiones más desastrosas. Sentirse el “muy, muy” lo llevará tarde o temprano a quedarse “echado”. Ahí dejará de progresar, dejará de trabajar, dejará de dar un servicio extraordinario en su trabajo. He sabido de muchas personas que llegaron a amasar grandes fortunas y que, luego de cinco o seis años todo lo perdieron. Reflexione: “Quien no está ocupado en nacer, estará ocupado en morir”. El que no sube, baja. Una vez le pidieron a Ray Kroc, fundador de la cadena de restaurantes Mc. Donald’s, un consejo que fuese garantía de una larga vida de éxito, y su contestación fue ésta: “El que está verde, crece; el que está maduro, empieza a pudrirse.”

CLAVE NÚMERO 5Dé siempre más de lo que espera recibir. 
Ésta es la clave más importante para alcanzar la riqueza material y, al mismo tiempo, alcanzar la felicidad. ¿De qué le serviría tener todo el dinero que quiere y amasar grandes fortu­nas si no tiene a nadie con quien compartido? He conocido gente muy rica, muy, muy rica, pero muy triste y frustrada. Es gente que no ha sabido compartir su riqueza y es que ésa es una lección muy difícil de aprender. Comparta sus bienes materia­les y le encontrará más sentido a tener/os, se lo garantizo. Siempre tenga presente lo siguiente: El que alcanza “la cum­bre” solitariamente se queda sin nada que hacer, excepto quizás arrojarse desde ella.

¿Sabe cuál es el mayor engaño del éxito? Creer que es algo que alcanzar, una cúspide a la cual llegar. El éxito es un camino, no una meta. El éxito es un estilo de vida. Si quiere usted triun­far y vivir el potencial ilimitado que yace en usted, si quiere conseguir todos los resultados que se ha propuesto, debe con­cebir al éxito como un proceso, un estilo de ser, un hábito men­tal, una estrategia permanente.

Saber que ambos vivimos en la abundancia es otra razón más para que tanto tu como yo mantengamos nuestra…

 

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